La historia de… Ignacio

Un muñeco que simula el tamaño de un feto a las 12 semanas. Y simboliza la fragilidad y cariño con que ve Carla a su pequeño. / Fuente:  freepik.com

Un muñeco que simula el tamaño de un feto a las 12 semanas. Y simboliza la fragilidad y cariño con que ve Carla a su pequeño. / Fuente: freepik.com

Hoy se asoma por el blog Carla desde Ecuador. Está embarazada de 30 semanas y tiene una gran preocupación por su pequeño, Ignacio. Como ella se expresa perfectamente bien, directamente os transcribo su testimonio y os pido que la ayudéis con consejos, especialmente si conocéis algún caso de hiperémesis gravídica que le sirva un poco de guía. Ahí va la historia de Ignacio, contada por su mamá Carla:

Hola… escribía para contar mi historia, por la pura necesidad de poner en orden todo lo que tengo en la cabeza.

En febrero del 2009 quedé embarazada. Lastimosamente se perdió el embarazo de manera involuntaria a las 9 semanas. No me hicieron mayores exámenes ni le dieron importancia porque estaba “muy joven” y no había de qué preocuparse. Tenía 27 años.

En julio del 2010 volví a quedar embarazada. Mi pequeña nació en marzo del 2011. Por una cesárea de emergencia a las 38+2 semanas. Por preeclampsia. Pesó 2735 gmrs. y midió 48 cm. El peso justo para que no se quedara ingresada. Estuvo 8 horas en cuidados intensivos porque se presentó sufrimiento fetal antes de la cesárea.

El embarazo fue un total tormento. Padecí hiperemésis gravídica desde la semana 3 hasta la semana 20. Me ingresaron 4 veces por varios días al hospital. Me pusieron un sinfín de tratamientos, sueros, suplementos, etc. Bajé 7 kilos esos 4 meses. Nunca superé la condición hasta que mi hija nació. Digo que duró hasta la semana 20, porque en esa semana dejé de vomitar varias veces al día para hacerlo una sola vez, o al subirme a un carro o algo así.

A partir de esa semana los médicos “se relajaron” y no hicieron mayores controles (uno al mes). Yo no soy muy alta, mido 1.56 metros. Y tenía una panza bastante pequeña, pero a nadie le llamaba la atención porque era primeriza, porque era niña, etc., etc. Como mi hija nació con el peso justo y se me controló la presión inmediatamente, tampoco le dieron importancia al asunto. Mi nena está por cumplir 4 años y está en percentil 31. Todo bien.

Les cuento todos estos antecedentes, porque resulta que ahora tienen mucho que ver con lo que estoy pasando… y no sé por qué nadie nunca le dio importancia.

En junio del 2014 me quedé embarazada de nuevo. Felicidad total. El hermanito que queríamos. Otro bebé en casa. Este embarazo no tenía por qué ser como el anterior… qué piedrazo que me he pegado.

Desde la semana 4, la hiperemésis gravídica volvió a hacer su aparición. Como ya sabía por dónde iba la cosa, empecé con la dieta fraccionada, casi sin líquidos, sin grasa, etc. etc. Inevitablemente ingresé 5 días al hospital por deshidratación extrema. Y de ahí hasta la semana 20, miles de metoclopramidas, ranitidinas y demás… ingresé 4 veces más a emergencias por la misma causa y terminaron recetándome ondsetrón, un medicamento que se usa para controlar los vómitos de los pacientes con quimioterapia. Bajé 5 kilos.

Hasta la semana 20 el bebé iba perfecto. Un varón. Percentil 53. Esta vez los síntomas de la hiperémesis cedieron mucho más, por lo que empecé a comer normalmente. Hasta con ganas.

En la semana 21 me realizan el eco morfológico. Y detectan que tengo resistencia en las dos arterias uterinas. Lo que en castellano significa que las arterias que alimentan al útero no funcionan bien y no le llegan suficiente oxígeno ni nutrientes al bebé. Saltan todas las alarmas de los médicos. Algo ya no está tan bien. Exámenes completos de sangre y orina. Control de proteína en la orina. Temen que se presente una preeclampsia grave. El bebé en percentil 49.

Me recetan una aspirina infantil diaria. Una tableta de calcio diaria. Controles diarios de presión dos veces al día y registro de las mismas. Y que se repita el eco morfológico en la semana 25.

Todo ese mes sigo trabajando. Tomándolo todo con el mejor ánimo, porque las lecturas de la presión no superan 120/85. LLega el eco de la semana 25. La resistencia de las arterias ha aumentado. En las dos. El bebé en percentil 33. Ya la cosa es más grave. Me dan el paso a la unidad de alto riesgo del embarazo del hospital público de mi ciudad, ya que las clínicas privadas se niegan a atenderme, pues en caso de un parto muy prematuro no tienen la capacidad de atender a mi bebé.

La cita con Alto Riesgo me la dan para la semana 29, y eso después de mil trámites porque ingresar al Hospital Público no es nada fácil. Otro mes intentando llevar la actitud positiva, me intento convencer que no hay de qué preocuparse, en el Hospital Público el nacimiento es viable desde la semana 28 y con 900 gramos, que no va a pasar nada. La presión sigue controlada así que nada de preeclampsia. La verdad es que en el fondo los nervios ya me juegan malas pasadas y ando super sensible. Mi marido es mi gran apoyo, que me calma y me regresa a la tierra para que no me ponga a pensar en “pajaritos”.

Al fin la cita con Alto Riesgo. Primero un eco morfológico completo. El bebé está en percentil 3!!… tiene crecimiento uterino asimétrico. Las medidas de la cabeza y el fémur están una semana menos de lo que deberían estar, pero el abdomen se encuentra 6 semanas menos. La resistencia de las arterias ha aumentado más, y es obvio que no le llega todo lo que necesita. Parece ser que desde la semana 20 ya no creció como debería ser.

El médico me indica que con el peso que tiene (970 grms) y al ser un feto masculino, no es viable provocar el parto. Las probabilidades son mínimas. El bebé adentro mío está en un ambiente hostil. Pero su pronóstico afuera es igual de terrible. Me manda hacer yoga, caminar en lugares con aire puro y respirando profundamente. Una dieta hiperproteínica. Suplementos de proteínas (los que usan los físicoculturistas) tres veces al día. Carne, huevos, leche… todo lo que pueda comer… y más. Seguimos con la aspirina y el calcio y los controles de presión. Y nos vemos en quince días más, en la semana 31. Si no ha aumentado de peso, me ingresarían madurarle los pulmones con corticoides y 48 horas después una cesárea y el bebé a una incubadora con un pronóstico que nadie sabe decirme.

Y hasta aquí estoy. Mañana son 30 semanas. Llevo una semana con la dieta recetada. Lo cual me tiene empachada. Y he subido apenas 300 gramos en toda la semana. Quiero creer que está funcionando y que el bebé está creciendo.

El estado zen ya no es posible. Me esfuerzo por estar tranquila y calmada. Y pensar que todo va a salir bien… pero son sólo buenas intenciones. Siento la carga de que depende solo de mí el que el bebé crezca y pueda nacer con posibilidades. El que cualquiera me diga qué suerte que no tengo mucha panza, que después no noy a preocuparme por bajar de peso, me hace, literalmente enloquecer. Tengo que irme para que no me corran las lágrimas.

Pregunté a los especialistas de Alto Riesgo las razones por las que pasa esto, y lo que supieron explicar es que es un tema mayormente genético, que mi cuerpo es bastante intolerante a las hormonas del embarazo y que mi sistema inmunológico se resiste a asumir que estoy embarazada. Que por eso las arterias uterinas no se desarrollaron como deberían, que por eso la hiperemésis gravídica, que por eso debo de haber tenido más de una pérdida de embarazos en las primeras semanas, que por eso la presión alta. Que con todos esos antecedentes debí haber empezado con una dieta hiperproteica desde el inicio del embarazo, pero que ese seguimiento sólo se hace en Alto Riesgo, y que por separado mis embarazos no tenían criterios para el pase a esta unidad… hasta ahora, cuando ya la cosa tiene un futuro tan prometedor. ¡Es tan absurdo!

Estoy viviendo un día a la vez. Esperando que alcance al menos a la semana 34. Haciendo al pie de la letra todo lo que el médico indica. Solo quiero que el bebé nazca sano.

Carla, vaya un testimonio más cargado de sentimiento. Realmente entiendo tu preocupación y me gustaría que desecharas esa idea de que “sólo depende de ti” que el bebé crezca sano. Realmente, tú estás siguiendo todas las recomendaciones médicas y espero que todo vaya genial. Esperamos ahora los comentarios de quien tenga más conocimientos de hiperémesis gravídica o conozca algún caso que pueda contarte. ¡Gracias!

Si tenéis también un testimonio o queréis contar vuestra historia, podéis escribirme a bajopercentil@outlook.es.

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20 pensamientos en “La historia de… Ignacio

  1. Montse Autor de la entrada

    Carla, no sé si tienes Twitter. Me pregunta lo siguiente sobre tu caso el doctor @JMoussatche: “lo primero que quisiera preguntar son se hizo el NTplus, si evaluaron tiroides, si le dieron isoxuprina o derivados y por que no reposo y si tiene apoyo psicológico Saludos”. Te escribo también al mail por si acaso

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    1. Carla

      Montse… sabes que trabajo en una entidad del gobierno, por lo que tengo limitados algunos recursos de internet, entre esos el acceso al twitter.

      En tal caso, con respecto a las preguntas del Doctor. Si me realizaron el NTplus, la traslucencia nucal a las 12 semanas dio de 1 mm., y el resto de parámetros para problemas genéticos completamente normales. Igual el exámen de tiroides.

      No me han recetado isoxuprina. Y no me han mandado reposo. Osea, al inicio del embarazo, por la hiperemésis gravídica si estuve 50 días de reposo y de ahí ya me reincorporé a las actividades. No sé si en la siguiente cita de Alto Riesgo recomienden que vaya a casa. Por el momento la instrucción fue que haga yoga y camine haciendo respiraciones profundas para que se oxigene el cuerpo.

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  2. Montse Autor de la entrada

    Carla, me dice el doctor que deberías tomar isoxuprina o similares y que el descanso del lateral izquierdo mejora los índices. Imagino que se refiere a reposo del costado izquierdo como recomiendan a todas las embarazadas para facilitar el flujo de sangre y alimentos al bebé, aunque en tu caso con más reposo del normal y en esa postura… espero que te sirvan los consejos, consulta a tu médico lo de los medicamentos a ver qué dice. Un besazo wapa

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  3. Laia

    Hola guapa! Puedes leer mi comentario en la historia de Victoria. Me veo muy reflejada porque mi caso fue parecido, con la diferencia que a mí nunca me encontraron nada alterado ni explicación al retraso. Pero por lo demás, mi niña también tenía un percentil normal en la semana 20 y en la 29 por debajo de 1, también pesaba unos 900 gramos. Es tal como tú cuentas, ir día a día e intentar aguantar el embarazo todo lo que puedas. Yo lo logré hasta la 33, si puedes un poco más mejor. Pero no te preocupes, con el peso que tiene ahora ya lo podrías tener y sus probabilidades serían muy altas. En las incubadoras de mi hospital había varios niños nacidos con 600-800 gramos que salían adelante. No te voy a engañar, después tirar adelante un niño así no es fácil, sobre todo al principio, pero el pronóstico de este tipo de niños es bastante bueno, piensa que su tamaño engaña, ya que realmente no son tan prematuros como parecen. Mucho ánimo guapa!

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    1. Montse Autor de la entrada

      ¡Gracias, Laia! Ojalá lo lea Carla. hace días que trato de contactarla por mail para saber si todo fue bien, pero no lo consigo… A ver si nos cuenta pronto. Besos

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  4. Laia

    No me di cuenta de que el comentario es ya de hace días, lástima que no me conecté antes para poder darle ánimos. Si logras contactar con ella cuéntanos, a mí me gustaría saber qué tal le ha ido…

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  5. Carla

    Hola a todas… muchas gracias por su preocupación, lamento no haber podido responder antes, pero he pasado hospitalizada bastante tiempo.

    Actualizando un poco como va el asunto. Fui al control en la semana 30, Ignacio apenas había crecido 30 gramos, y además tenia poquísimo liquido amniótico, lo normal para esa semana era alrededor de 14… y yo tenía 5.3. El límite para provocar el parto por cesárea es de 5, ya que con esa cantidad de líquido no es posible un parto normal. Me manda a la casa, a colocarme dos inyecciones de corticoides para madurar los pulmones del bebé, reposo y que regrese una semana después para otro control y decidir que hacer.

    No llegué al siguiente control, dos días antes de cumplir 31 semanas, no sentí a mi bebé moverse y fuimos de urgencia al hospital. Me ingresaron con la presión alta. Preclamsia. Hacen un eco para ver el estado de Ignacio, y maravillosamente estaba pesando 1340 gramos!!… seguía con el líquido en 5.3 y la presión super alta.

    Los doctores prepararon todo para la cesárea. Estaban por meterme al quirófano. No sé porque me puse a llorar y rogarle al doctor que le dejara crecer un poco más, que le diera una oportunidad. Tal habrá sido el circo que armé en la emergencia que deciden esperar 12 horas más bajo mi responsabilidad. Si en 12 horas no se controlaba la presión la cesárea se realizaba. Firmé mil papeles para liberarles de responsabilidad a los médicos.

    Me ingresaron a cuidados intensivos y me suministraron sulfato de magnesio por vía intravenosa por 12 horas. Las peores 12 horas de mi vida. El medicamento tiene muchos efectos secundarios. Toda la noche con monitoreos al bebé cada media hora. Signos vitales. Control de mi función renal mediante sonda…. horrible.

    Pasaron las 12 horas y mi presión estaba controlada. Ya no era inminente la cesárea. Deciden pasarme a una habitación. En observación. Medicamentos orales para controlar la presión y monitoreo al bebé cada 8 horas.

    Estuve internada una semana entera.Me hicieron todos los exámenes posibles y me mandaron a la casa con reposo y control médico cada 5 días.

    Y yo no sé si creer en milagros o que… pero al día de hoy, (semana 33+2), después del último control médico, Ignacio está pesando 1530 gramos. El líquido amniótico ha aumentado a 9.2, y mi presión con los medicamentos orales (que deberé tomar hasta después de que nazca), está controlada.

    Sigue en percentil 2. Pero tentativamente va a nacer después de la semana 34 y con un peso superior a los 1500 gramos. Su posibilidad de supervivencia y de problemas de salud a futuro a disminuido considerablemente. Ya no es un “prematuro extremo con retraso severo del crecimiento”, el diagnóstico ahora es “prematuro, pequeño para la edad gestacional”. Esto cambia la expectativa de meses en neonatología a posiblemente semanas nada más.

    Cada día ganado es una pequeña batalla. Cada día que pasa dentro mío es un día menos en el hospital. El que se realice o no la cesárea depende únicamente de mi presión (que no se vuelva a presentar preclampsia) y del nivel del líquido, no puede bajar de 5.

    Vamos bien. Tengo todas mis esperanzas puestas en que es posible llegar a la semana 37. Y que es posible alcanzar los 2000 gramos.

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    1. Montse Autor de la entrada

      Ayyyy Carla, pero qué alegría tan grande me das!!! Son noticias inmejorables y sobre todo tú has sido una campeona y estás luchando como nadie!! Y de Ignacio no hablemos, otro pequeño campeón como su mami!! Seguiremos muy pendientes de los dos 🙂 un besazo

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    2. Laia

      Qué alegría tan grande! Parece un milagro que se haya recuperado tanto de peso y la presión y el líquido y todo… Aunque el mérito sobre todo es tuyo, fuiste super valiente, yo creo que no me hubiera atrevido a hacer lo que tú hiciste. Muchos ánimos para lo que te queda, ya nos irás contando. Besos!!!

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  6. Pingback: El desenlace de… Ignacio | Bajo Percentil

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