Archivo de la categoría: Diario de Paula

Nuestro menú diario (dos años)

Nos plantamos ya en los dos años y medio, ¡y yo aún sin publicar este posterior!  Lo sé, soy lo peor por no haber podido sacar ni un minuto. Pero aquí estamos de nuevo, porque sé que más de un papá y mamá andará en busca de qué dar de comer a su pequeño poco comedor de dos años.

Como ya comentaba en mi post anterior sobre la llegada de los dos años, en nuestro caso la introducción de comida sólida y en trocitos supuso al fin un punto de inflexión. No para coger peso a tope, ojo, que la constitución de cada uno al final es la que es, ¡más aún si se trata de niños muy activos! Pero sí para tener la tranquilidad de que nuestra hija come de todo y más o menos bien. Con sus manías y preferencias, como todos, y quizás no en cantidades desorbitadas, pero al menos variado.

Dejo por aquí un ejemplo de sus menús mensuales a mediodía en la guardería para que podáis haceros a la idea de una alimentación de niños de dos a tres años:

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En casa con las cenas tratamos de complementar de modo que no “repita” platos y además procurando que no tome exceso de carnes y huevos para su edad, que tome la cantidad suficiente de pescado, verduras y legumbres, etc. En resumen, que tenga una alimentación lo más variada y equilibrada posible.

Nuestra asignatura pendiente sigue siendo la leche,  ya que salvo el agua, que bebe en gran cantidad, no le suele gustar probar otro tipo de líquidos (tampoco zumos o batidos). Toma un vasito o menos en el desayuno, pero el resto lo complementamos con yogures y queso, como ya explicamos en este otro post de equivalencias para niños que toman poca leche.

Como arriba en la imagen ya veis ejemplos de comidas, os dejos por aquí desayunos, meriendas y cenas (son los de ella, y hay que tener en cuenta que cada niño tiene sus gustos):

Desayunos:

Procuro que al menos se tome medio vasito de leche (uno es casi tarea imposible, aunque vamos mejorando), y lo complemento bien con un quesito, bien con un yogur. Y, si hay suerte, completamos con una fruta o galletas.

Meriendas:

Al igual que nos sucede con los desayunos, suele costarle más merendar,  mientras que ahora come y cena bastante mejor. En la merienda se toma siempre su yogur y medio panecillo y luego intentamos completarlo con algo de jamón, quesito o pieza de fruta.

Cenas:

Como en las comidas, toma de todo y tenemos siempre en la nevera el menú de mediodía en la semana para decidir en cada momento. Tratamos que por la noche sean alimentos más suaves, eso sí. Ejemplos de cenas: tortilla francesa de jamón y queso, tortilla de patata y verduritas, sopa de estrellitas y filete de pollo, puré de verduras y filete ruso, croquetas, filetes de pescado empanados o rebozados… y de postre, yogur o quesito.

Y ahora contadme, ¿qué comen o comían vuestros hijos con dos años? ☺

Los ¡felices! dos años

¡Felices dos años, Paula!

¡Felices dos años, Paula!

Sí, ya sé que muchos dicen los terribles dos años. Y no voy a engañar a nadie, que terribles son y la mía con el genio que gasta ni lo cuento, pero las rabietas son tema para discutir otro día. Llegar a los dos años para nosotros ha supuesto olvidar aquellos vómitos inexplicables, problemas y más problemas con la comida, la báscula, nuestro primer pediatra… 

Para las que estáis pasando por algo similar y busquéis explicaciones, recopilo datos. En nuestro caso, los análisis descartaron todo tipo de intolerancias y alergias. Una vez que introdujimos los alimentos sólidos (y no me refiero a purés o papillas, sino ya a trocitos para masticar) y fue llenando su boquita de dientes, ella fue tomando el gusto por algunas comidas, creando sus propias preferencias, etc. Tanto, que a partir de los 18 meses, y como además se ve que al fin ya tenía su sistema digestivo bien formado, dejó de vomitar. Y empezó a mostrar apetito, y a sentarse en la silla de comer a sus horas, probar cosas nuevas, comer sus platos favoritos con ganas… Fue todo progresivo, cada vez a menos, y fin.

En la revisión pediátrica, la doctora se mostró muy contenta, puesto que los avances le han hecho ganar peso y ya está muy cerca del dichoso percentil 3 que marca “normalidad”. Aunque tengo que recordar, para los que no os hayáis perdido alguno de mis posts, que la sanidad española (en las cartillas que nos entregan a los papás) se guía por los percentiles de la Fundación Orbegozo, que hizo el estudio mezclando niños de pecho y biberón en el País Vasco. Y nosotros, ni somos chicarrones del norte ni tomamos biberón, así que… más bien podemos guiarnos por el percentil de la Organización Mundial de la Salud, donde ya hemos subido al 4,5. Aquí os dejo el enlace donde vosotros mismos podéis comprobar percentiles en uno u otro sistema.

La pediatra aseguró que muchos niños de los que llaman “malcomedores” empiezan a disfrutar de verdad la alimentación con los sólidos. Vamos, que se cansan de biberones (o ni los catan), papillas, purés… y se pierden por un filete en cuanto pueden masticarlo.

En cuanto a lácteos, la pediatra me corroboró lo que os contaba en el post ‘Mi hijo no toma leche, ¿qué hago?. Le comenté que Paula sólo toma su cuenco de leche en el desayuno, con sus trocitos de galletas. Aunque, el resto del día, toma queso, yogures, y luego los añadidos de queso que llevan muchos alimentos. Me aseguró que con eso era suficiente y más que de sobra.

En resumen, lo que importa es que lo que tome lo disfrute, sea variado y le alimente, y ya sabéis que ni me obsesionan las tablas ni la báscula. Mucho más cuando se trata de una lagartijilla que, apenas come, está quemando calorías con lo que sube, baja, corre… así que, mientras no haya dolencias ni síntomas ni etc. lo que nos toca es disfrutar de estos ¡felices! dos años.

Nuestro menú diario (18 meses)

Un bebé come un trocito de pan. ¿A que mola la foto? Fuente: Freeimages

Un bebé come un trocito de pan. ¿A que mola la foto? Fuente: Freeimages

Comienzo 2015 con un mensaje de optimismo para todos los papis y mamis de Bajo Percentil. Y es que, si bien los 18 meses de un bebé son agotadores para los padres, para la alimentación es una gozada. Por eso os quiero transmitir esperanza a los que aún no habéis llegado y lo pasáis fatal para que vuestros hijos terminen un plato de papilla o un biberón. Y es que lo bueno de esta edad es que YA PUEDEN COMER CASI TODO.

¿Y qué implica esto? Pues muchísimo. Porque si tu hijo no se come o termina la papilla, no tienes más que discutir. Le ofreces alguna otra alternativa y pruebas hasta que funcione con algo. Paula, por ejemplo, ya se aburre de las papillas de cereales. Pero claro, como no toma biberones, procuro siempre darle papilla y que pruebe hasta que ya resulte imposible seguir. Entonces, y para no seguir guerreando, le ofrezco otra cosa más pero ya en trocitos, que lo acepta mucho mejor. Funciona muy bien en las cenas, los desayunos son aún tarea pendiente para mí. Ahora os detallo:

  • Desayuno: Paula no tiene mucho apetito recién levantada. Pero bueno, le pasa a ella y a muchos niños y adultos, incluso los que suelen comer bien. Aunque le ofrezco más, no consigo que coma más de 180 ml de papilla de cereales. En este caso no me funcionan los trocitos tan bien como en la cena. He probado a darle después galletas, fruta, yogures y bollitos sin éxito. No es que le apasione el dulce, prefiere salado. Tampoco me agobio porque en las comidas luego sé que irá mejor.
  • Comida: Las posibilidades a esta edad son infinitas. Como ella aún no es capaz de tomar suficientes trocitos para alimentar una comida, los uso de complemento. Es decir, para después. De primero, un puré (verduras con pescado o carne, legumbres). Al puré le añado un quesito y un pelín de leche para agregar algo de lácteos, aceite y dos veces por semana huevo. Hemos probado ya como alternativa la pasta, pero vamos poco a poco para que la digiera. De segundo, trocitos de pescado, de filete de pollo, de salchicha, de hamburguesa… De postre, yogur (lo que quiera, que suele ser la mitad). Esta comida es la que mejor hace del día y la verdad que muy completa, así que estoy feliz en este sentido.
  • Merienda: Seguimos con papilla de frutas y después yogur, que no suele terminar.
  • Cena: Para completar con los lácteos, le ofrezco papilla de cereales hasta que quiera. Unas veces se cansa y pide “chicha”, otras se la termina. Después, ya sí, le damos en trocitos salchichas, carne picada (de noche prefiero que ambas cosas sean de pollo o pavo), trocitos de hamburguesa, trocitos de pescado o varitas de merluza.

La pediatra está muy contenta porque, aunque seguimos por debajo de percentiles, en un mes hemos subido 400 gramejos, que está muy bien, ¡y 2,5 cm más de altura!

¡Se aceptan más sugerencias de comidas! ¿Qué toman o tomaban vuestros peques a los 18 meses?

La historia de…

Anímate a escribir tu testimonio. Foto: freeimages.com

Anímate a escribir tu testimonio. Foto: freeimages.com

Iniciamos nueva sección en el blog, ‘La historia de…’. Sé que muchos tenéis testimonios de bajo percentil y a menudo me llegan vuestras historias en comentarios preciosos. Creo que no somos los únicos en esta situación y por eso es bonito leer otras historias parecidas y apoyarse también en ellas para salir adelante con una amplia sonrisa.

¡Que ya es hora de que escribáis vosotros también! Por eso me gustaría recibir a partir de hoy vuestros testimonios en primera persona en el mail bajopercentil@outlook.es. Por supuesto, no hace falta que uséis vuestro nombre real si no queréis. Se aceptan seudónimos y os podéis mantener en el anonimato pero, por el contrario, si queréis, haremos referencia a vuestro blog o página. ¡Y estoy abierta a otras sugerencias que se os ocurran!

Tengo que hacer una mención muy cariñosa y especial a Mamá Ingeniera ya que copio esta idea de sección de ella y su #infertilpandy. ¡Espero que no os moleste! Pero creo que también será muy interesante para los papis y mamis de Bajo Percentil contar sus testigos directos y vivencias en primera persona.

¡Espero ya ansiosa vuestras historias en el correo!

¿La panacea del Pediasure?

pediasure

Lo prometido es deuda, y como hay muchas que me preguntáis por los complementos alimenticios, os hablaré del famoso Pediasure que anuncian en TV. ¿Es la panacea que promete? Mi experiencia por el momento es bastante escasa, pero os cuento un poco. Pediasure NO sustituye a ninguna comida ni es una medicación. Se trata de unos batidos que se pueden comprar líquidos o en polvo para disolver en casa con distintos sabores. En España los he visto de chocolate, fresa y vainilla. En Estados Unidos los vi también de plátano y algún sabor más que no recuerdo. Tampoco es mi intención hacer publicidad de ellos ahora, ¡que no me paga nadie! Sólo quiero contaros mi experiencia para los que queréis saber sobre esto, que sois unos cuantos.

No soy muy partidaria de alimentos ni complementos artificiales cuando un niño está sano, pero en la última revisión estábamos un poco estancados de peso y la pediatra nos recomendó probar un par de meses. Ella nos explicó que Pediasure en realidad es, básicamente, una bomba de calorías. Es decir, que aunque la niña esté perfecta de hierro, vitaminas y demás, si su metabolismo y su actividad quema casi tantas calorías como consume, pues no está de más probar con esto. En cualquier caso quiso que esperásemos a los 15 meses de la niña antes de darle nada de esto.

También me gustaría aclarar, ya que hay gente que lo piensa, que Pediasure NO incrementa el apetito. Si acaso sería al revés, al tratarse de un complemento hipercalórico. Aquí os pongo una muestra de las calorías que supone un vasito entero de la variedad en polvo:

Aporte de Pediasure en polvo

Aporte de Pediasure en polvo

De hecho, estuve leyendo en foros que muchas madres dejaban de dárselo a sus hijos porque, precisamente al tener tantas calorías, lo que hacía era saciarles y hacer que comieran menos después… Por suerte la pediatra no pretende que le demos un vasito ni medio al día, sino que incluyamos algún cacito en su comida cuando veamos que coma menos. ¡Porque yo ya estaba pensando en cómo darle un vaso entero encima de la comida a alguien que no come mucho!

En la propia web Pediasure.es os mandan por mail al registraros un libro de recetas para camuflarlo en postres cuando los niños van siendo mayorcitos, si os interesa a alguno.

La confusión de mucha gente con este producto reside en que sí hay vitaminas para fomentar el apetito, como Pantobamín, del que ya os hablé. Eso sí, es una medicina que ha de recetar el médico porque, además, actúa en el cerebro precisamente para crear la necesidad de apetito de modo artificial… así que es más delicado y para momentos un poco extremos.

Volvamos a Pediasure. El inicio fue un poco catastrófico, porque en la tienda sólo les quedaba de fresa, y al meterlo a la papilla, ¡cambiaba el sabor por completo! Así que lo que conseguimos fue que durante unos días no quisiera casi ni comer. Suspendimos aquello por unos días y luego probamos con la vainilla, más suave de camuflar en la comida. Lo que hago es ponerle un cacito a la fruta, que ni lo nota, y en las papillas de cereales sólo medio, para que no note mucho el sabor. Y poco a poco va funcionando, ya iré actualizando el post con resultados para contaros.

Nuestro menú diario (15 meses)

Un bebé con una naranja. Fuente: freeimages.com

Un bebé con una naranja. Fuente: freeimages.com

Los 15 meses son, como los seis, una etapa de transición. Si en los seis meses muchos niños empiezan con la cuchara, en los 15 se da el paso de purés y papillas a sólidos. Ambos cambios suelen suponer algo de aprensión no sólo para pequeños que comen regular, sino para muchos niños. A Paula parece que le apetecen los trocitos, aunque en poca cantidad porque después empieza a jugar… Así que estamos haciendo una transición suave, ya que aunque empieza a aborrecer las papillas de cereales, necesitamos un sustituto eficaz con leche y cereales antes de poder cambiar.

  • Desayuno: Suele tener poco apetito. Toma unos 180 ml de cereales. Antes 210 ml, pero cada vez le gusta menos. He intentado después probar con galletas y otras cosas, pero nada. También es frecuente que muchos niños se levanten sin mucho hambre.
  • Comida: Es lo que mejor toma. Puré de verduras, pescado y sobre todo, el de legumbres, suele terminarse 300 ml. Después, un yogur. Al puré le añadimos siempre una buena cucharada de aceite y, dos veces por semana, medio huevo duro. Ayer me sugirió una amiga (¡gracias, Melanie!) que podía ponerle además quesitos al puré. No sé cómo no se me había ocurrido antes, pero así le aportaré un extra de calcio y grasa, así que voy a probar. En la guardería, después del puré suelen ofrecerle trocitos del segundo plato del menú de los mayores: filetitos rusos, filete de pollo, filete de Sajonia, pescadito… Va picando poco a poco.
  • Merienda: Puré de frutas y yogur. Nos pringamos un poco más que con las verduras, pero casi casi lo terminamos J. Ah, y a la fruta le seguimos añadiendo 60 ml de leche, una galleta y un par de cacitos de cereales.
  • Cena: Papilla de cereales. Antes tomaba 210 ml, pero ahora no suele apetecerle todo. Así que dejamos que coma lo que quiera (la mitad más o menos) y complementamos con trocitos de carne picada de pavo o pollo (más suave que la ternera de noche) y los coge del plato como pipas… También pica de nuestra cena: pan, jamón, algo de yogur… Tengo pendiente por probar arroz con brócoli, por ejemplo, que le aportaría cereales y calcio como las papillas. Pero no sé si la pasta es demasiado potente de noche…

Hemos comenzado a añadir tanto a la fruta como a los cereales algún cacito de Pediasure, recomendación de la pediatra. Haré un post detallado de estos complementos alimenticios para los interesados, pero ya adelanto que ni son una panacea ni deben sustituir a ninguna comida, así que prudencia al respecto. ¿Alguna recomendación más para ir dándole sólidos? Hay varias páginas de recetas para niños que tienen ideas muy buenas, os pongo varias y me pongo yo misma a estudiarlas:

Si conocéis también nuevos blogs de cocina o alguna receta o alimento estrella, ¡somos todo ojos! 😉

¡Benditos Cantajuegos y benditos cacharritos!

Vajilla bebé Disney

Vajilla bebé Disney

Ya conté en alguna ocasión mi método en las comidas para no quemarnos mucho ni la peque ni yo. Os hablaba de darle en principio un juguetito y así poco a poco entretenerla hasta después ya poner un poco de dibujos y rematar faena.

Bien, pues ahora he descubierto el mejor juguete posible y son ¡vajilla y cubiertos! Y es que a Paula, aunque no le emocione comer, sí le chifla ¡jugar a que come! Y eso es un hallazgo y una alegría, porque jugando es como mejor puede aprender a comer. Así que os propongo este juego: mientras dais de comer a vuestros peques, darle para ellos un platito o cuenquito de plástico vacío junto con una cucharita, una tapa si es un túper y animarle a que coloque todo… En mi caso es sorprendente lo que le gusta: se lleva la cuchara vacía a la boca y a la mía después y repite: ñam ñam!!!

También sigo usando el método de, aunque continuamos con papillas, ir probando trocitos de distintas comidas como un juego igualmente. Le gusta y entretiene comer trocitos de pan, jamón serrano (ya sé que tiene mucha sal, pero es lo que hay…), salchichas…

Cuando se cansa del juego o empieza a parecerlo, pongo el Cantajuegos y eso ya sí que produce hipnotismo total. ¡Benito sea el Grupo Encanto! Jajaja. Y a vuestros peques, ¿les gusta también el Cantajuegos para comer o entretenerse durante el día?

Os dejo una de nuestras canciones favoritas: