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La historia de… Núria

Una mujer embarazada con su ecografía como Marisa, que tuvo que hacerse montones de ecos en su embarazo. 

De nuevo estamos por aquí para contaros una historia de una mamá que acudió por aquí angustiada en pleno embarazo. Esto nos contaba Marisa hace apenas unos meses:
Te escribo para contar el caso de mi hija Núria, ya que me ha servido de mucho leer casos de otras mamás y sus bebésHoy cumplo 29 semanas de embarazo y hasta la fecha me he encontrado bien y todo parecía normal hasta la eco de las 20 semanas. En la ecografía de hoy nos han dicho que la bebé está en percentil 4 y se nos ha caído el mundo encima. Ahora estoy muy triste y con miedo por lo que podría pasar. Me harán la siguiente eco en 15 días para ver como evoluciona y mientras, reposo y tranquilidad. Las arterias uterinas en mi caso están bien pero la bebé pesa 1.039.

Sé que he de ser positiva y no perder la esperanza, pero la verdad es que estoy acongojada. Espero que se resuelva todo bien y que la pequeña nazca sana y fuerte.

Marisa.

Pues bien, tengo que deciros que en su día y lo lamento muchísimo, no pude leer el mensaje de Marisa porque yo misma estaba pasando el final de mi segundo embarazo (ya os contaré mejor en otro post pero sí, soy mamá de nuevo 😊).

Así que en cuanto regresé a la normalidad y leí al fin su mensaje en el correo, me puse enseguida en contacto con ella para saber si todo había salido bien. Ella me ha autorizado para que os reproduzca con sus palabras cómo sigue su historia, después del parto:

Pues el caso fue que me fueron haciendo ecografías Doppler cada 15 días y Núria siguió en percentil 4 hasta que, el día que cumplí 40 semanas de embarazo me indujeron el parto. El parto fue bien y ella pesó 2,700 kgs y midió 46 cms. A fecha de hoy tiene 2 meses y medio y está preciosa y muy sana. En la revisión del mes ya estaba en percentil 10 y en la de los dos meses en percentil 25. Así que finalmente parece ser que algo sucedió en la circulación transplacentaria durante la gestación y la niña recibió menos alimento del que precisaba sin que ello la haya afectado en nada, según parece hasta la fecha.

Mi marido y yo lo pasamos fatal los últimos meses de embarazo y por fortuna todo ha salido bien. Como ya dije anteriormente, en un momento de tanto sufrimiento agradecí muchísimo poder leer casos similares al nuestro y por eso me decidí a escribir el mío.

Pues esta es la historia de Núria y Marisa, que por suerte leemos que está fenomenal. Mil gracias por dejarnos tu testimonio para otros papás que se encuentren en una situación similar.

Y si tú también quieres dejar por aquí tu historia, recuerda que puedes escribirme a bajopercentil@outlook.es.

La historia de… Dylan y Thiago

IMG-20151113-WA0004Por primera vez nos escribe un papá contando el testimonio de sus familia,
“para apoyar a los padres que pasen por un embarazo gemelar de alto riesgo”. José y Stefanie se convirtieron en papás de Dylan y Thiago hace casi 11 meses. Ésta es su historia.

Tuvisteis dos gemelos prematuros. ¿Qué tal fue el embarazo?
Fue muy complicado. Al inicio nos detectaron una anomalía con el nombre de síndrome de transfusión feto fetal. Nos dijeron que era un embarazo de alto riesgo, la única forma de poder controlarlo era por medio de cirugía y nos recomendaron un especialista de la Clínica Alemana en Santiago de Chile, el doctor Masami Yamamoto. El doctor Masami nos atendió de la mejor manera y nos dijo que lo que tenía no era eso, sino Restricción en el Crecimiento Intrauterino. Esto fue lo que nos escribió en el diagnóstico:
“Embarazo gemelar monocorial biamniótico de 20 + 2 semanas según FUR operativa, restricción selectiva (30%) tipo III en feto A (dopler umbilical intermitente entre flujo ausente y reverso líquido en 2.1cm)”.
El doctor Masami nos dijo que mi esposa tenía que estar en absoluto reposo y en constante chequeo y que tenían que intervenirla entre las 28 – 30 semanas de embarazo. Tras esta noticia, en la clínica de Perú nos dijeron que no había muchas probabilidades de que nacieran bien: pudiera ser que uno muriera, y a raíz, el otro también. Por eso, busqué bastante en blogs e internet y vi un caso parecido, donde internaron a la mujer embrazada a las 28 semanas y todo salió bien, así que quisimos hacerlo igual. Mi esposa se internó en la clínica a las 22 semanas y estuvo más de un mes internada para que, de forma diaria, le chequeasen los latidos de los corazones de los bebés. Hasta llegar la semana 30.

¿El médico adelantó el parto simplemente, como suele hacerse en los múltiples, o hubo algún problema? ¿En qué semana fue?
Se adelantó por sugerencia del doctor Masami a raíz del CIR III (Crecimiento Intrauterino Retardado tipo III. El parto se programó para la semana 30.

¿Qué tal fue todo en el parto y qué dijeron los médicos?
Yo no estuve presente, pero mi esposa y mis padres me dijeron que fue algo rápido. A las justas vieron a los bebés, pues tenían que entrar a la UCI de neonatos.

Después del parto, ¿cómo fue el proceso? ¿Cuánto pesaron y cuánto tiempo pasaron en incubadora?
Mi esposa me dice que lloraban bastante y tenían mucho pelo, pero que no se los enseñaron por que tenían que llevarlo a la UCIN. Dylan pesó 1400 gr  y Thiago 940 gr. Dylan estuvo en la incubadora por un mes con 7 días y Thiago estuvo un mes con 15 días. Ambos salieron con 2 kilos.

Dices que tuvisteis mucha angustia por el tema del peso y la presión de los médicos, ¿qué sucedió?
Lo que comenté en una de las preguntas anteriores. Era muy bajo el peso, fue un milagro lo que sucedió.

¿Hubo alguno que subió más de peso que el otro? ¿tuvieron problemas con las comidas?
Siempre hubo esa diferencia de pesos. Ahora Dylan esta en 10 kilos y medio y Thiago en 8 kilos. Los doctores de CIN se quedaron sosprendidos por como los bebés salían adelante. Muy rápido toleraban la leche materna, pero Dylan era flojo para comer.

Cuéntame cómo fue la lactancia inicial en prematuros, luego en casa, si toman después alimentación complementaria…
En la clínica le daban 2 onzas creo cada 3 horas. Luego iban subiendo y, ya en casa, se les daba entre 3 a 4 onzas cada 3 horas. Tomaban leche materna y fórmula.

¿Qué fue lo que más te asustó de ser papá de prematuros? ¿Y lo que te ha enseñado?
Mi mayor susto fue que no nacieran, por los comentarios de los doctores. Por eso que estoy muy agradecido a Dios por permitir que sea padre. Me enseñó siempre a estar al tanto de ellos como hombre y persona, tanto a mí como a mi esposa nos ha hecho madurar y estar más unidos que nunca.

¿Qué te gustaría decir ahora a unos recién estrenados papás de gemelos y/o prematuros?
La fe y la esperanza nunca la pierdan, porque existe un Dios que está con nosotros. Está con todo recién nacido, Él nunca nos abandonará. A todos los nuevos papás y mamás: quieran mucho a sus hijos, educarlos y enseñarles el camino del bien para que siempre estemos felices de ellos.

Mil gracias por escribirnos y mandarnos ese mensaje con tanta energía y positivismo.

Recordad que para publicar también vuestro testimonio, tenéis que escribir a bajopercentil@outlook.es.

La historia de… Laura

Niña jugando al escondite. Fuente: freepik.com

Niña jugando al escondite. Fuente: freepik.com

Hoy nos llega una historia diferente. La de una niña, Laura, que no tuvo problemas de peso hasta los 8 meses, y de repente, se estancó. Nació a término, en la semana 40, y pesó 2,980 kg. Ahora tiene 18 meses, ninguna intolerancia, y su mamá, Estela, nos cuenta que pesa casi lo mismo que a los 8 meses, 8,400 kg (percentil 2,3). Ella nos pregunta por casos similares. ¿Conocéis alguno? ¿Podéis aconsejarla? Ahí va su testimonio para que conozcáis el caso completo.

Cuentas que el parto fue a término y en peso adecuado. ¿Ningún problema de hipertensión, azúcar, tiroides etc en embarazo? ¿Ha tenido lactancia materna o artificial?

El parto fue a las 40 semanas. Sin ningún problema. Parto rápido y natural. Siempre se ha alimentado con lactancia artificial (Blemil).

De los 8 a los 18 meses que lleva estancado en el peso ¿tuvo algún síntoma más? ¿Infección de orina, vómitos o regurgitaciones, diarreas?

Hasta los 13 meses no tuvo nada. Pero cuando empezó la guardería estuvo dos meses con continuas bronquitis y cogiendo virus en general. Esto sí que hizo que comiera menos, pero sólo en los días de fiebre. Después ha comido normal.

¿Cómo ha sido la introducción del resto de alimentos? ¿Toma ya sus trocitos de carne, verdura, pasta, yogures…? 

Le encanta todo tipo de alimento. Come de todo. Ahora ya sin triturar.

Dices q habéis hecho pruebas de intolerancia, ¿qué prueba y referente a qué intolerancias concretas? (gluten,clara y yema de huevo, proteína de la elche, lactosa…?)

Le hicieron análisis de sangre para descartar que fuese intolerante al huevo, pescado, leche y gluten. Todo salió bien y no tiene ninguna intolerancia.

Dices que come perfectamente, ¿siempre a gusto y con apetito?

Hace cinco comidas al día. Mi hija es muy clara cuando tiene hambre y cuando no. Come cada 3 ó 4 horas. La comida que come más es al mediodía, se puede comer 400 gr. de verduras trituradas más algo de carne o pescado. Y luego hace postre. Desayuna a las 8, vuelve a comer algo a las 10.30. Almuerza a las 12.30. Merienda a las 16.30 y cena a las 20.00. aproximadamente.

¿El papá o la mamá qué constitución genética tenéis? Bajito y delgado, corpulento, etc ¿Y la niña qué altura tiene?

Nosotros somos altos y delgados. La niña actualmente mide 77cm (percentil 13,6).

¿Tienes alguna pregunta en especial para alguien que hubiera pasado por algo similar?

Sólo quiero saber, si alguien está en la misma situación o ha pasado por ello, que han hecho. Estoy harta de hacerle pruebas y análisis, y que cada vez que voy al pediatra me diga que mi niña tiene un problema de peso. Es una niña sana, y come. Pero no engorda. 

Por mi parte Estela, sólo te deseo mucha suerte y lo único más que descartaría serían posibles infecciones urinarias dado lo que cuentas de la guardería, y que son muy difíciles de detectar a priori. Por lo demás, también muchos niños con el paso a la alimentación complementaria tienden a estancarse algo y, por lo general, ya su crecimiento después del primer año es mucho más lento en todos los peques. A ver si alguien conoce un caso cercano y puede ayudarte algo más.

¡Gracias por tu testimonio! Y a los demás, si tenéis una historia que contar o si os gustaría conocer casos similares, sólo tenéis que escribirme a bajopercentil@outlook.es.

El desenlace de… Ignacio

Nuestra amiga Carla ha decidido contarnos el final (o, mejor, continuación) de la historia de su pequeño Ignacio, que te invito a leer por si no recuerdas las vicisitudes de Carla durante el embarazo. Creo que este post ayudará mucho y hará sentirse muy identificadas a las mamás y papás de bebés prematuros. Los más pequeños y valientes del mundo, los que sacan fortaleza de donde la naturaleza ni sabe. Pero aquí os dejo que os lo cuente ella directamente, que lo hace maravillosamente, y ya os adelanto además que os va a emocionar:

Hace unos días retomé mis actividades en mi oficina, y al volver me encuentro con el blog guardado entre mis “favoritos”, y siento la necesidad de contarles como terminó el asunto, y de agradecerlos por haberme leído cuando lo necesité, por darme muchas palabras de aliento.  Espero que esta historia sirva de esperanza para quién esté pasando algo similar, que no pierdan nunca la fe, que se puede tener el final feliz, aunque el camino sea muy muy oscuro.

Una mamá mantiene contacto con su bebé a través de la incubadora. Fuente: Pixabay

Una mamá mantiene contacto con su bebé a través de la incubadora. Fuente: Pixabay

Después de la semana 33+2, seguí yendo a los controles cada 4 días. Con la presión a lo loco, haciendo picos de hasta 150/110. En reposo absoluto de lado izquierdo, con una dieta hiperproteica para que aumentase de peso el bebé (que me dejó un par de kilos extras que se niegan a desaparecer).

 
De cuatro en cuatro días llegamos a la semana 35+5. En la consulta detectaron que tenía 3 de líquido amniótico, por lo que mi bebé debía de haber estado sufriendo dolores adentro al prácticamente no poder moverse, por lo que decidieronn interrumpir el embarazo ese mismo día.
 
Ignacio nació a las 18:45, mediante una cesárea programada, pesando 1925 gramos. Respiró al nacer, pero un minuto después ya no pudo seguir haciéndolo por sí solo y fue llevado inmediatamente a cuidados intensivos. Yo no lo pude ni ver.
 
En cuidados intensivos tuvieron que insertarle un catéter directo al pulmón para inflarle los pulmones. Estuvo 18 horas intubado. Luego pasó a un Hood de oxígeno, que es como una campana gigante en su cabeza llena de oxígeno. 48 horas después pasó a una bigotera de oxígeno que llevó por 5 días. Y después ya logró respirar solito…
 
Nació muy muy débil. No tenía fuerzas para alimentarse, por lo que le pusieron una sonda nasogástrica, por 2 semanas. Y el oxígeno se lo complementaban con cafeína.
 
Como todo recién nacido bajó de peso al nacer, llegó a pesar 1500 gramos. Le hicieron miles de miles de exámenes para descartar todas las enfermedades y patologías posibles.
 
Fueron días angustiantes, terribles, algo que no se lo deseo ni a mi peor enemigo. Yo pude conocer a mi hijo a través de un vidrio a las 18 horas de nacido, y cargarlo recién a los 4 días.
 
Una familia feliz como la que ha formado Carla. Fuente: Pixabay

Una familia feliz como la que ha formado Carla. Fuente: Pixabay

Casi 4 meses después, aún lloro solo de pensar qué tipo de recuerdos y sensaciones guarda en su subconsciente mi hijo, de sus primeros días de vida. Tiene una cicatriz en su pecho por lo de los pulmones y otra en la pierna, ya que solo ahí pudieron insertarle una vía. Sé que le sacaron sangre de su cabeza para los exámenes y le hicieron varias ecos de todo su cuerpo. Todo esto lo afrontó solito. Capaz alguna enfermera le habrá agarrado su manita o le habrá consolado… no lo sabré nunca.

 
A los 15 días me lo pude llevar a casa. Al fin había recuperado peso. Salió pesando 1800 gramos.
 
No puedo describir esa mezcla de terror y alegría que se siente llevarse a tu bebé a la casa después de todo lo que habíamos pasado.
 
Hasta que cumplió las 40 semanas me la pasé de paranoica encerrada en la casa. Sin recibir visitas. Sin salir. Dedicada a dar de comer a Ignacio cada hora. De día y de noche. Midiendo cada mililitro que sobraba. Contando pañales para verificar que no esté deshidratado… todo esto sin descuidar a mi hija mayor, quien ha dado muestras de gran valentía y se convirtió en un apoyo para su hermano.
 

Dicen que los prematuros nacen tres veces. El día en que verdad nacen, el día que salen del hospital, y el día que cumplen las 40 semanas. Nada más real. Son hitos que no se olvidarán nunca.

Hoy, Ignacio está a 7 días de cumplir 4 meses. Pesa 6 kg. (Percentil 27) Mide 64 cm. (Percentil 51). En el tema peso y talla está completamente recuperado. Está dentro de lo esperado para un niño de 4 meses, aun cuando lo valoran como un niño de 3 meses.

 
En el  tema motriz todavía tiene un poco de retraso, hace pocos días recién pudo mantener su cabeza fija y fijar la vista en los objetos. Todavía no se gira. Los médicos me dicen que no es para preocuparse, que a los 2 años estará igual que el resto de niños y que su prematurez y bajo peso quedarán en el olvido.
 
Es un niño feliz. Adora a su hermana, el solo escuchar su voz hace que empiece a reír. Es un bebé muy pero muy cariñoso. Al verlo, nadie podría presumir todo lo que ha pasado. Todos a su alrededor nos sentimos aliviados de verlo crecer a pasos agigantados todos los días. ¡Ignacio es un milagro!… y nos ha llenado de energía a todos los que estamos junto a él.
Madre mía Carla, ¡qué feliz me hace leerte y qué preciosa vuestra historia! Y qué maravilla un niño tan pequeño dando ya tanto ejemplo a los adultos. ¡Hay mucho que aprender de él! Espero que disfrutéis mucho ahora de esa preciosa familia que habéis formado. Un beso muy fuerte
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Y a los que nos estáis leyendo, ya sabéis que podéis mandarnos también vuestra historia o testimonio para publicar al correo de bajopercentil@outlook.es. ¡Os esperamos!
 

El desenlace de… Victoria

Mano de bebé y su mamá . / Foto: freeimages.com

Mano de bebé y su mamá . / Foto: freeimages.com

Hoy traemos el final de una historia que contamos hace tiempo, La historia de… Victoria. Ya que me preguntabais por su mamá y yo también estaba interesada por saber si todo fue bien, os dejo aquí su nuevo testimonio. ¡Espero que ayude mucho a otras futuras mamás de prematuros o embarazadas con  RCIU (Restricción del Crecimiento Intrauterino) . Ahí va la narración de Carolina, la mamá de Victoria 🙂

Después de tres meses de controles con ecografías dos veces a la semana, más el reposo absoluto por esos meses acostada hacia el lado izquierdo, más la dieta alta en proteínas, etc. Yo subí alrededor de 28 kilos en el embarazo. ¡¡¡Y así logramos aguantar hasta la semana 35!!! Mi hija comenzó a hacer una redistribución de la arteria cerebral media. Eso significa que, como le faltaba oxígeno, ella sola priorizaba y lo mandaba a su cerebro antes que al resto de su cuerpo; el sufrimiento fetal cada vez era mayor y decidieron sacarla.

Nació el 24 de febrero por cesárea a las 35 semanas, pesó 1.600 y midió 42 cm, fue a incubadora, con oxigeno, alimentación parenteral y despues nasogástrica, etc todos los cuidados… pero finalmente con 24 días en el hospital fue dada de alta.

¡¡¡Ya cumplió dos meses de vida!!! Estamos felices, pues tiene una anemia aguda, pero no ha necesitado transfusiones, y también tiene los niveles de la tiroides muy altos. Dicen q se le pasará,  que son cosas propias del prematuro y de su inmadurez. Al parecer no hay secuelas, eso lo veremos con los años. Estoy feliz porque eso no es nada comparado con los primeros diagnósticos y las pocas esperanzas que nos dieron los médicos en un comienzo. El resultado es mucho mejor de lo que esperábamos. Mi hija es una luchadora, una verdadera guerrera, se aferró a la vida y aquí está mi pequeña porotita, se llama Helena Victoria.

Quisiera dar las gracias por tu espacio para desahogarme y a todas las q escribieron para dar su testimonio y sus esperanzas.

Mi historia tiene un final feliz

Cariños Carolina

 Después sois muchos lectores los que me habéis preguntado de nuevo por esta pequeña y su evolución, así que esto es lo que nos cuenta su mamá dos años después:
Mi niña Helena Victoria tiene 2 años y 1 mes. Es una niña maravillosa. Sana y feliz. Después del mes que estuvo hospitalizada Helena ha tenido apoyo de estimulación motriz con kinesiólogo hasta ahora los dos años. Y ahora comenzará con fonoaudiólogo para estimularla en el lenguaje.

Si uno la compara con otros niños de su misma edad, está normal en todo, tal vez un poco, muy leve desfase, que nadie nota, pero que uno está pendiente. Por eso esta estimulación motriz y de lenguaje para reforzarla en todo. No porque realmente lo necesite.

¡¡Mil gracias Carolina por darnos de nuevo tu testimonio, y encima con este desenlace!! Estoy muy feliz de que todo saliera tan bien y espero que tu historia pueda dar fuerzas a muchas futuras mamás. Y precioso nombre y apropiadísimo para tu pequeña, Helena Victoria suena a luchadora ganadora, ¡nada más ajustado a la verdad! Un beso fuerte.

Y al resto de mamás que queréis pedir consejo o contar vuestra historia, ya sabéis que podéis escribirme a bajopercentil@outlook.es.

La historia de… Ignacio

Un muñeco que simula el tamaño de un feto a las 12 semanas. Y simboliza la fragilidad y cariño con que ve Carla a su pequeño. / Fuente:  freepik.com

Un muñeco que simula el tamaño de un feto a las 12 semanas. Y simboliza la fragilidad y cariño con que ve Carla a su pequeño. / Fuente: freepik.com

Hoy se asoma por el blog Carla desde Ecuador. Está embarazada de 30 semanas y tiene una gran preocupación por su pequeño, Ignacio. Como ella se expresa perfectamente bien, directamente os transcribo su testimonio y os pido que la ayudéis con consejos, especialmente si conocéis algún caso de hiperémesis gravídica que le sirva un poco de guía. Ahí va la historia de Ignacio, contada por su mamá Carla:

Hola… escribía para contar mi historia, por la pura necesidad de poner en orden todo lo que tengo en la cabeza.

En febrero del 2009 quedé embarazada. Lastimosamente se perdió el embarazo de manera involuntaria a las 9 semanas. No me hicieron mayores exámenes ni le dieron importancia porque estaba “muy joven” y no había de qué preocuparse. Tenía 27 años.

En julio del 2010 volví a quedar embarazada. Mi pequeña nació en marzo del 2011. Por una cesárea de emergencia a las 38+2 semanas. Por preeclampsia. Pesó 2735 gmrs. y midió 48 cm. El peso justo para que no se quedara ingresada. Estuvo 8 horas en cuidados intensivos porque se presentó sufrimiento fetal antes de la cesárea.

El embarazo fue un total tormento. Padecí hiperemésis gravídica desde la semana 3 hasta la semana 20. Me ingresaron 4 veces por varios días al hospital. Me pusieron un sinfín de tratamientos, sueros, suplementos, etc. Bajé 7 kilos esos 4 meses. Nunca superé la condición hasta que mi hija nació. Digo que duró hasta la semana 20, porque en esa semana dejé de vomitar varias veces al día para hacerlo una sola vez, o al subirme a un carro o algo así.

A partir de esa semana los médicos “se relajaron” y no hicieron mayores controles (uno al mes). Yo no soy muy alta, mido 1.56 metros. Y tenía una panza bastante pequeña, pero a nadie le llamaba la atención porque era primeriza, porque era niña, etc., etc. Como mi hija nació con el peso justo y se me controló la presión inmediatamente, tampoco le dieron importancia al asunto. Mi nena está por cumplir 4 años y está en percentil 31. Todo bien.

Les cuento todos estos antecedentes, porque resulta que ahora tienen mucho que ver con lo que estoy pasando… y no sé por qué nadie nunca le dio importancia.

En junio del 2014 me quedé embarazada de nuevo. Felicidad total. El hermanito que queríamos. Otro bebé en casa. Este embarazo no tenía por qué ser como el anterior… qué piedrazo que me he pegado.

Desde la semana 4, la hiperemésis gravídica volvió a hacer su aparición. Como ya sabía por dónde iba la cosa, empecé con la dieta fraccionada, casi sin líquidos, sin grasa, etc. etc. Inevitablemente ingresé 5 días al hospital por deshidratación extrema. Y de ahí hasta la semana 20, miles de metoclopramidas, ranitidinas y demás… ingresé 4 veces más a emergencias por la misma causa y terminaron recetándome ondsetrón, un medicamento que se usa para controlar los vómitos de los pacientes con quimioterapia. Bajé 5 kilos.

Hasta la semana 20 el bebé iba perfecto. Un varón. Percentil 53. Esta vez los síntomas de la hiperémesis cedieron mucho más, por lo que empecé a comer normalmente. Hasta con ganas.

En la semana 21 me realizan el eco morfológico. Y detectan que tengo resistencia en las dos arterias uterinas. Lo que en castellano significa que las arterias que alimentan al útero no funcionan bien y no le llegan suficiente oxígeno ni nutrientes al bebé. Saltan todas las alarmas de los médicos. Algo ya no está tan bien. Exámenes completos de sangre y orina. Control de proteína en la orina. Temen que se presente una preeclampsia grave. El bebé en percentil 49.

Me recetan una aspirina infantil diaria. Una tableta de calcio diaria. Controles diarios de presión dos veces al día y registro de las mismas. Y que se repita el eco morfológico en la semana 25.

Todo ese mes sigo trabajando. Tomándolo todo con el mejor ánimo, porque las lecturas de la presión no superan 120/85. LLega el eco de la semana 25. La resistencia de las arterias ha aumentado. En las dos. El bebé en percentil 33. Ya la cosa es más grave. Me dan el paso a la unidad de alto riesgo del embarazo del hospital público de mi ciudad, ya que las clínicas privadas se niegan a atenderme, pues en caso de un parto muy prematuro no tienen la capacidad de atender a mi bebé.

La cita con Alto Riesgo me la dan para la semana 29, y eso después de mil trámites porque ingresar al Hospital Público no es nada fácil. Otro mes intentando llevar la actitud positiva, me intento convencer que no hay de qué preocuparse, en el Hospital Público el nacimiento es viable desde la semana 28 y con 900 gramos, que no va a pasar nada. La presión sigue controlada así que nada de preeclampsia. La verdad es que en el fondo los nervios ya me juegan malas pasadas y ando super sensible. Mi marido es mi gran apoyo, que me calma y me regresa a la tierra para que no me ponga a pensar en “pajaritos”.

Al fin la cita con Alto Riesgo. Primero un eco morfológico completo. El bebé está en percentil 3!!… tiene crecimiento uterino asimétrico. Las medidas de la cabeza y el fémur están una semana menos de lo que deberían estar, pero el abdomen se encuentra 6 semanas menos. La resistencia de las arterias ha aumentado más, y es obvio que no le llega todo lo que necesita. Parece ser que desde la semana 20 ya no creció como debería ser.

El médico me indica que con el peso que tiene (970 grms) y al ser un feto masculino, no es viable provocar el parto. Las probabilidades son mínimas. El bebé adentro mío está en un ambiente hostil. Pero su pronóstico afuera es igual de terrible. Me manda hacer yoga, caminar en lugares con aire puro y respirando profundamente. Una dieta hiperproteínica. Suplementos de proteínas (los que usan los físicoculturistas) tres veces al día. Carne, huevos, leche… todo lo que pueda comer… y más. Seguimos con la aspirina y el calcio y los controles de presión. Y nos vemos en quince días más, en la semana 31. Si no ha aumentado de peso, me ingresarían madurarle los pulmones con corticoides y 48 horas después una cesárea y el bebé a una incubadora con un pronóstico que nadie sabe decirme.

Y hasta aquí estoy. Mañana son 30 semanas. Llevo una semana con la dieta recetada. Lo cual me tiene empachada. Y he subido apenas 300 gramos en toda la semana. Quiero creer que está funcionando y que el bebé está creciendo.

El estado zen ya no es posible. Me esfuerzo por estar tranquila y calmada. Y pensar que todo va a salir bien… pero son sólo buenas intenciones. Siento la carga de que depende solo de mí el que el bebé crezca y pueda nacer con posibilidades. El que cualquiera me diga qué suerte que no tengo mucha panza, que después no noy a preocuparme por bajar de peso, me hace, literalmente enloquecer. Tengo que irme para que no me corran las lágrimas.

Pregunté a los especialistas de Alto Riesgo las razones por las que pasa esto, y lo que supieron explicar es que es un tema mayormente genético, que mi cuerpo es bastante intolerante a las hormonas del embarazo y que mi sistema inmunológico se resiste a asumir que estoy embarazada. Que por eso las arterias uterinas no se desarrollaron como deberían, que por eso la hiperemésis gravídica, que por eso debo de haber tenido más de una pérdida de embarazos en las primeras semanas, que por eso la presión alta. Que con todos esos antecedentes debí haber empezado con una dieta hiperproteica desde el inicio del embarazo, pero que ese seguimiento sólo se hace en Alto Riesgo, y que por separado mis embarazos no tenían criterios para el pase a esta unidad… hasta ahora, cuando ya la cosa tiene un futuro tan prometedor. ¡Es tan absurdo!

Estoy viviendo un día a la vez. Esperando que alcance al menos a la semana 34. Haciendo al pie de la letra todo lo que el médico indica. Solo quiero que el bebé nazca sano.

Carla, vaya un testimonio más cargado de sentimiento. Realmente entiendo tu preocupación y me gustaría que desecharas esa idea de que “sólo depende de ti” que el bebé crezca sano. Realmente, tú estás siguiendo todas las recomendaciones médicas y espero que todo vaya genial. Esperamos ahora los comentarios de quien tenga más conocimientos de hiperémesis gravídica o conozca algún caso que pueda contarte. ¡Gracias!

Si tenéis también un testimonio o queréis contar vuestra historia, podéis escribirme a bajopercentil@outlook.es.

La historia de… la pequeña terremoto

Una mamá y una nena como yo imagino a Laia y su terremoto allá en Chile. / Foto: freeimages

Una mamá y una nena como yo imagino a Laia y su terremoto allá en Chile. / Foto: freeimages

Hoy se asoma por nuestro blog una mamá de dos niñas con una proyección muy diferente. Y como ella se presenta sola perfectamente, aquí os dejo su testimonio en una nueva entrevista de este apartado.

Hola! Soy Laia, catalana residente en chile desde hace 8 años y quien se esconde detrás del blog ‘Así piensa una mamá’, donde cuento mi experiencia de ser mamá de mi terremoto mayor y de la enana terremoto, tan lejos de mi casa. 

Dices que tu niña nació con peso más bien alto, pero después se estancó. Cuéntanos cómo fue aquello y los detalles del peso.

Mi terremoto mayor nació de 40 semanas y un día, con 3,850kg de peso, y 52cm. Percentil 85. A los dos meses pesaba solamente 4,6kg, lo que la desplazaba al percentil 15, y a los 5 meses pesaba 5,6kg, lo que la ponía en el percentil 3. Con 10 meses pesaba 7kg, lo que seguía dejándola justo por debajo del percentil 15. Y así siguió hasta el año y medio, donde repuntó un poco. Y esto si miras la tabla peso/edad. Si nos ponemos con la de edad/longitud, nunca se despegó del percentil 3.

Ahora tiene 4 años, pesa 17kg y está alrededor entre el percentil 15 y 50, según si miras la tabla peso/edad o peso/longitud, pues es muy alta para su edad. Y ya nadie se preocupa. Ella come, es alta y delgada. Ahora eso está bien visto, pero de bebé no fue así.

Creo que cada bebé tiene sus ritmos, y deberíamos respetarlos. Cada niños tiene su propia curva de crecimiento, no olvidemos que las tablas son solo promedios.
 ¿Te sentiste apoyada por tu pediatra o te sugirió la famosa “ayudita”?

Por supuesto, salí de la clínica con la receta de la leche artificial que debía darle. El pediatra que me tocó en neonatología le echó la culpa a la lactancia desde el primer día. Insistió en darle biberones. Le di uno, y lo vomitó. Cuando nos fuimos a Barcelona a pasar la baja maternal, ella incluso repuntó, y un pediatra la pesó antes y después de tomar pecho. Ella subía 300gr justo después de la toma, pero con un metabolismo ultra rápido y lo inquieta que es desde recién nacida, sólo parte de esos 300gr se quedaba. Ella no perdía peso, pero tampoco ganaba como dicen las tablas. Así que seguimos con la lactancia.

La prueba fue que, aun iniciando la alimentación complementaria con 5 meses, ella no mejoró en la subida de peso; al contrario, se estancó aún más. Por eso, hasta el año, no dejé la lactancia.
¿Cómo evaluó el pediatra este estancamiento? ¿Le realizasteis alguna prueba de intolerancia?

Cambié de pediatra, pues el neonatólogo no fue ningún aporte positivo. Su “receta” de tomas limitadas en tiempo, separadas cada 4 horas y si no, biberón, no me pareció más que una salida fácil. Asi que busqué otros y al final la atendieron otros dos pediatras durante el primer año. Una pediatra de medicina natural y uno de medicina tradicional. Ambos apoyaron la teoría que, mientras ella no perdiera peso, podíamos estar tranquilos. Sí introdujimos la alimentación complementaria antes de tiempo, pero eso no hizo más que reafirmar que no era problema de la lactancia.

No le hicimos pruebas de intolerancia, pues no vomitaba la leche excepto cuando le dimos el biberón. Sí le hicimos una prueba de reflujo y, con 10 meses, unos análisis para descartar problemas inmunológicos. Al final resultó que es una niña sana, que con 4 años (y espero que siga siendo así) no ha tenido más que algunos resfriados y un rotavirus justo cuando dejamos la lactancia materna.
¿Qué tal come tu pequeña ahora mismo y cuál es su situación actual?

Ella come mucho o poco, según el día y donde esté. En casa, pudiendo elegir lo que come, a veces come cantidades que me asustan. Fuera de casa y como hay muchos alimentos que prefiere no comer, es más un pajarito. Pero si fuera por ella, pasaría el dia comiendo: ahora desayuno, ahora quiero galletas, ahora como, ¿cuando viene la merienda? y después a cenar. Eso sí, todo en movimiento, que no se está quieta ni un segundo.

En cuanto a percentiles, en peso está algo por abajo del percentil 50, y en talla está rondando el 85. Aún no cumple 5 años y pesa casi 17kg y mide 115cm.
Tienes otra hija. ¿Con ella fue diferente? Cuéntanos

Sí. Dicen que cada niño es un mundo. Pues así mismo. Mi pequeña nació en el peso y talla promedio: 3,5kg, 50cm. A los tres meses, y exclusivamente con lactancia materna, pesaba algo más de 6kg y rozaba el percentil 85. Y a los pediatras eso tampoco les gusta.

Cuando empezó con la alimentación complementaria (esta vez pasados los seis meses) empezó con intolerancias claras, y volvimos a la lactancia materna. Con 9 meses volvimos a intentar la alimentación complementaria, al menos una vez al día y teniendo mucho ojo con las reacciones. Y ahí se estancó. Y sorpresa sorpresa, ¿quién era el culpable? ¡La lactancia materna!

Yo no hice caso, tenía claro que su problema eran esas intolerancias y que, precisamente, ahora la lactancia compartía alimentación con los purés. A pesar de los problemas que tenemos con ella para que coma por su rechazo a casi todos los alimentos, tiene otro metabolismo, así que sigue por encima del percentil 50. Ella tuvo lactancia materna hasta las 18 meses…después de eso podría decir que ha perdido peso incluso.
¿Crees que el bajo percentil es un tema tabú? ¿Te has encontrado con críticas o feos comentarios de terceros a tu maternidad por este tema?

El bajo percentil es un tema, sobre todo cuando alimentas con lactancia materna. No todo es culpa de la leche. Yo me encontré con poco apoyo, mucha mirada de “no tienes idea lo que haces” o “dale un biberón y así sabes lo que come”. Al final, me quedo con la frase de mi pediatra: “si no pierde peso, quedémonos tranquilos”

Ella no tenía otros síntomas, por lo que apoyo, confianza y paciencia es todo lo que yo necesitaba.
¿Qué consejo les das a las mamás de niños con bajo percentil?

Que confíen en sí mismas. Como decía arriba, la lactancia no es responsable de todo, pero tampoco hay que desoír a todos los médicos. Si el bebé baja y baja de peso, hay que preocuparse, pero si sencillamente se sitúa en una curva de bajo percentil y sube, a su ritmo, lo más importante es la tranquilidad de mamá y bebé. El estrés no ayuda en nada, y se transmite. Confianza, mucha confianza.

 

Por último, si te apetece hacernos alguna sugerencia al blog o cualquier otra aportación que te apetezca…

El blog está genial como está. Es una gran idea poder compartir las experiencias para hacer más facil a otras mamás sentirse tranquilas.

Muchas gracias a Laia por su testimonio y el de su pequeña terremoto. Podéis comentarle o preguntarle lo que queráis y si queréis mandar vuestra propia historia, escribidme a bajopercentil@outlook.es.