Archivos Mensuales: julio 2015

Dudas sobre alimentación complementaria y autorregulada

Hoy se pasa por aquí nuestra amiga Rebeca, mamá de Lucas, no para contarnos su historia, sino una duda muy concreta. ¿Cuándo debe el bebé comenzar con la alimentación complementaria? Dejamos que ella os pida consejo directamente:

Mi peque más peque (tengo otro niño de 2 años y medio) hoy cumple 7 meses. Le llevamos a la pediatra a control de peso porque el mes pasado no había engordado nada… Y ha engordado 70 gr (en otro mes). Vamos, que del quinto al sexto mes engordó 70 gr. Hasta el sexto mes se alimentó de LM exclusiva y este último mes le empece a dar un poquito de cereales en el bibe de la guardería.

En la revisión de esta mañana la pediatra se alarmó al ver el estancamiento del peque y nos dijo que deberíamos darle puré de verduras con 100 gr de carne (al día). Ahora mismo estoy desconcertada; yo no quiero quitarle ni una sola toma de LM y tampoco me apetece darle puré, ya que nosotros apoyamos la alimentación autorregulada (ya lo hicimos así con nuestro peque mayor); pero, por otra parte, me surgen dudas… Estaré equivocada? Debería darle “otras proteínas”, como indica la pediatra?
 
 Un saludo,
 
 Una mami con dudas existenciales

Por mi parte, Rebeca, repito aquí lo que te comentaba por correo:

Antes que nada, ya sabes que soy mami y no médico, pero de lo que estoy informada a ver si puedo ayudarte. Lo que yo conozco son las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y la Asociación Española de Pediatría. Ambas coinciden en que la lactancia materna exclusiva es perfecta los primeros seis meses y, lo ideal, combinarla después con alimentación complementaria al menos hasta el año.
La leche es el primer año de vida su alimento fundamental, y así debe de seguir siendo, pero las recomendaciones dicen que desde el medio año deberían completarse con otros alimentos.
Los motivos que dan no son tanto por el tema de proteínas, como dices por el tema de la carne que comenta tu pediatra, como para dar un aporte extra de hierro. Aquí lo puedes leer en este enlace de la
Es decir, que si bien las verduras le van a ir estupendamente, la carne tampoco es imprescindible ahora, aunque no pasa nada por dársela. Mi opinión es que tampoco está de más ir introduciendo alimentos poco a poco, para ir viendo posibles alergias, porque si lo alargas demasiado es cierto que más tarde podrían aparecer intolerancias. Pero vamos, que pienso que si no te apetece carne ahora, pues en dos meses.
Lo del puré, si no te apetece dárselo triturado, dáselo en trocitos, pero el caso es que vaya teniendo una alimentación que ya desde el sexto mes complete a la lactancia materna y le aporte cosas diferentes.
Espero haberte ayudado y, sobre todo, leemos ahora los consejos que te den otras mamás.
¡Gracias!

La historia de… Laura

Niña jugando al escondite. Fuente: freepik.com

Niña jugando al escondite. Fuente: freepik.com

Hoy nos llega una historia diferente. La de una niña, Laura, que no tuvo problemas de peso hasta los 8 meses, y de repente, se estancó. Nació a término, en la semana 40, y pesó 2,980 kg. Ahora tiene 18 meses, ninguna intolerancia, y su mamá, Estela, nos cuenta que pesa casi lo mismo que a los 8 meses, 8,400 kg (percentil 2,3). Ella nos pregunta por casos similares. ¿Conocéis alguno? ¿Podéis aconsejarla? Ahí va su testimonio para que conozcáis el caso completo.

Cuentas que el parto fue a término y en peso adecuado. ¿Ningún problema de hipertensión, azúcar, tiroides etc en embarazo? ¿Ha tenido lactancia materna o artificial?

El parto fue a las 40 semanas. Sin ningún problema. Parto rápido y natural. Siempre se ha alimentado con lactancia artificial (Blemil).

De los 8 a los 18 meses que lleva estancado en el peso ¿tuvo algún síntoma más? ¿Infección de orina, vómitos o regurgitaciones, diarreas?

Hasta los 13 meses no tuvo nada. Pero cuando empezó la guardería estuvo dos meses con continuas bronquitis y cogiendo virus en general. Esto sí que hizo que comiera menos, pero sólo en los días de fiebre. Después ha comido normal.

¿Cómo ha sido la introducción del resto de alimentos? ¿Toma ya sus trocitos de carne, verdura, pasta, yogures…? 

Le encanta todo tipo de alimento. Come de todo. Ahora ya sin triturar.

Dices q habéis hecho pruebas de intolerancia, ¿qué prueba y referente a qué intolerancias concretas? (gluten,clara y yema de huevo, proteína de la elche, lactosa…?)

Le hicieron análisis de sangre para descartar que fuese intolerante al huevo, pescado, leche y gluten. Todo salió bien y no tiene ninguna intolerancia.

Dices que come perfectamente, ¿siempre a gusto y con apetito?

Hace cinco comidas al día. Mi hija es muy clara cuando tiene hambre y cuando no. Come cada 3 ó 4 horas. La comida que come más es al mediodía, se puede comer 400 gr. de verduras trituradas más algo de carne o pescado. Y luego hace postre. Desayuna a las 8, vuelve a comer algo a las 10.30. Almuerza a las 12.30. Merienda a las 16.30 y cena a las 20.00. aproximadamente.

¿El papá o la mamá qué constitución genética tenéis? Bajito y delgado, corpulento, etc ¿Y la niña qué altura tiene?

Nosotros somos altos y delgados. La niña actualmente mide 77cm (percentil 13,6).

¿Tienes alguna pregunta en especial para alguien que hubiera pasado por algo similar?

Sólo quiero saber, si alguien está en la misma situación o ha pasado por ello, que han hecho. Estoy harta de hacerle pruebas y análisis, y que cada vez que voy al pediatra me diga que mi niña tiene un problema de peso. Es una niña sana, y come. Pero no engorda. 

Por mi parte Estela, sólo te deseo mucha suerte y lo único más que descartaría serían posibles infecciones urinarias dado lo que cuentas de la guardería, y que son muy difíciles de detectar a priori. Por lo demás, también muchos niños con el paso a la alimentación complementaria tienden a estancarse algo y, por lo general, ya su crecimiento después del primer año es mucho más lento en todos los peques. A ver si alguien conoce un caso cercano y puede ayudarte algo más.

¡Gracias por tu testimonio! Y a los demás, si tenéis una historia que contar o si os gustaría conocer casos similares, sólo tenéis que escribirme a bajopercentil@outlook.es.

El desenlace de… Ignacio

Nuestra amiga Carla ha decidido contarnos el final (o, mejor, continuación) de la historia de su pequeño Ignacio, que te invito a leer por si no recuerdas las vicisitudes de Carla durante el embarazo. Creo que este post ayudará mucho y hará sentirse muy identificadas a las mamás y papás de bebés prematuros. Los más pequeños y valientes del mundo, los que sacan fortaleza de donde la naturaleza ni sabe. Pero aquí os dejo que os lo cuente ella directamente, que lo hace maravillosamente, y ya os adelanto además que os va a emocionar:

Hace unos días retomé mis actividades en mi oficina, y al volver me encuentro con el blog guardado entre mis “favoritos”, y siento la necesidad de contarles como terminó el asunto, y de agradecerlos por haberme leído cuando lo necesité, por darme muchas palabras de aliento.  Espero que esta historia sirva de esperanza para quién esté pasando algo similar, que no pierdan nunca la fe, que se puede tener el final feliz, aunque el camino sea muy muy oscuro.

Una mamá mantiene contacto con su bebé a través de la incubadora. Fuente: Pixabay

Una mamá mantiene contacto con su bebé a través de la incubadora. Fuente: Pixabay

Después de la semana 33+2, seguí yendo a los controles cada 4 días. Con la presión a lo loco, haciendo picos de hasta 150/110. En reposo absoluto de lado izquierdo, con una dieta hiperproteica para que aumentase de peso el bebé (que me dejó un par de kilos extras que se niegan a desaparecer).

 
De cuatro en cuatro días llegamos a la semana 35+5. En la consulta detectaron que tenía 3 de líquido amniótico, por lo que mi bebé debía de haber estado sufriendo dolores adentro al prácticamente no poder moverse, por lo que decidieronn interrumpir el embarazo ese mismo día.
 
Ignacio nació a las 18:45, mediante una cesárea programada, pesando 1925 gramos. Respiró al nacer, pero un minuto después ya no pudo seguir haciéndolo por sí solo y fue llevado inmediatamente a cuidados intensivos. Yo no lo pude ni ver.
 
En cuidados intensivos tuvieron que insertarle un catéter directo al pulmón para inflarle los pulmones. Estuvo 18 horas intubado. Luego pasó a un Hood de oxígeno, que es como una campana gigante en su cabeza llena de oxígeno. 48 horas después pasó a una bigotera de oxígeno que llevó por 5 días. Y después ya logró respirar solito…
 
Nació muy muy débil. No tenía fuerzas para alimentarse, por lo que le pusieron una sonda nasogástrica, por 2 semanas. Y el oxígeno se lo complementaban con cafeína.
 
Como todo recién nacido bajó de peso al nacer, llegó a pesar 1500 gramos. Le hicieron miles de miles de exámenes para descartar todas las enfermedades y patologías posibles.
 
Fueron días angustiantes, terribles, algo que no se lo deseo ni a mi peor enemigo. Yo pude conocer a mi hijo a través de un vidrio a las 18 horas de nacido, y cargarlo recién a los 4 días.
 
Una familia feliz como la que ha formado Carla. Fuente: Pixabay

Una familia feliz como la que ha formado Carla. Fuente: Pixabay

Casi 4 meses después, aún lloro solo de pensar qué tipo de recuerdos y sensaciones guarda en su subconsciente mi hijo, de sus primeros días de vida. Tiene una cicatriz en su pecho por lo de los pulmones y otra en la pierna, ya que solo ahí pudieron insertarle una vía. Sé que le sacaron sangre de su cabeza para los exámenes y le hicieron varias ecos de todo su cuerpo. Todo esto lo afrontó solito. Capaz alguna enfermera le habrá agarrado su manita o le habrá consolado… no lo sabré nunca.

 
A los 15 días me lo pude llevar a casa. Al fin había recuperado peso. Salió pesando 1800 gramos.
 
No puedo describir esa mezcla de terror y alegría que se siente llevarse a tu bebé a la casa después de todo lo que habíamos pasado.
 
Hasta que cumplió las 40 semanas me la pasé de paranoica encerrada en la casa. Sin recibir visitas. Sin salir. Dedicada a dar de comer a Ignacio cada hora. De día y de noche. Midiendo cada mililitro que sobraba. Contando pañales para verificar que no esté deshidratado… todo esto sin descuidar a mi hija mayor, quien ha dado muestras de gran valentía y se convirtió en un apoyo para su hermano.
 

Dicen que los prematuros nacen tres veces. El día en que verdad nacen, el día que salen del hospital, y el día que cumplen las 40 semanas. Nada más real. Son hitos que no se olvidarán nunca.

Hoy, Ignacio está a 7 días de cumplir 4 meses. Pesa 6 kg. (Percentil 27) Mide 64 cm. (Percentil 51). En el tema peso y talla está completamente recuperado. Está dentro de lo esperado para un niño de 4 meses, aun cuando lo valoran como un niño de 3 meses.

 
En el  tema motriz todavía tiene un poco de retraso, hace pocos días recién pudo mantener su cabeza fija y fijar la vista en los objetos. Todavía no se gira. Los médicos me dicen que no es para preocuparse, que a los 2 años estará igual que el resto de niños y que su prematurez y bajo peso quedarán en el olvido.
 
Es un niño feliz. Adora a su hermana, el solo escuchar su voz hace que empiece a reír. Es un bebé muy pero muy cariñoso. Al verlo, nadie podría presumir todo lo que ha pasado. Todos a su alrededor nos sentimos aliviados de verlo crecer a pasos agigantados todos los días. ¡Ignacio es un milagro!… y nos ha llenado de energía a todos los que estamos junto a él.
Madre mía Carla, ¡qué feliz me hace leerte y qué preciosa vuestra historia! Y qué maravilla un niño tan pequeño dando ya tanto ejemplo a los adultos. ¡Hay mucho que aprender de él! Espero que disfrutéis mucho ahora de esa preciosa familia que habéis formado. Un beso muy fuerte
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Y a los que nos estáis leyendo, ya sabéis que podéis mandarnos también vuestra historia o testimonio para publicar al correo de bajopercentil@outlook.es. ¡Os esperamos!
 

¿Cómo evito caer en los virus de mi hijo?

Un padre griposo. / Fuente: Photl.com

Un padre griposo. / Fuente: Photl.com

A muchas mamás y papás lo que nos preocupa realmente es la salud de nuestros hijos, pero hay que tener en cuenta que si nosotros estamos blufff, seremos los primeros que no podremos cuidar de ellos al 100%. Así que nada, ¡a prevenir!

Por eso os traigo este simple consejito que me dio mi doctora de cabecera hace unos meses. Acudí a ella porque llevaba todo el año con una especie de congestión crónica y no sabía si podía ser sinusitis o algo similar. Ella me examinó, después me preguntó si era madre y si tenía a mi pequeña en la guardería. Y claro, después de mis respuestas afirmativas, comprendí que también mi niña había pasado un invierno muy sano pero sin parar de moquear…

Me recetó unos sobres para que la congestión se pasara pero, me insistió, lo mejor en estos casos es la prevención. Porque aunque una piense que está limpiando y cambiando pañales de la manera más pulcra, siempre quedan gérmenes en el ambiente. Ella me recomendó que, tras cada cambio de pañal, en lugar de lavarme las manos (o antes de hacerlo) me limpiara con un gel higienizante desinfectante de manos.

Gel higienizante

Gel higienizante

La verdad que yo sólo los recordaba de cuando los instalaron en determinados establecimientos y en algunos puestos de trabajo con el miedo a la gripe A y al ántrax. Sin embargo, me animé a comprarlo y desde entonces, tengo que decir que sorprendentemente aquello hizo efecto. Una avellanita de gel en seco inmediatamente después del cambio de pañal ha sido la mejor manera de protegerme de virus varios.

Como a mí no me patrocina nadie, tampoco os voy a recomendar marcas. Sobre todo porque pienso que estos geles más o menos deben de ser similares unos y otros. Podéis encontrarlos en farmacias, parafarmacias, droguerías y no estoy segura de si en algún supermercado tipo Mercadona. Desde luego, no en todos los supermercados, eso sí. Mi consejo: si lo compras para tenerlo en casa, mejor un bote grande aunque cueste algo más, porque cunde bastante.

Y ya para escrupulosas a tope, pues frasquito pequeño para el bolso. Yo no llego a estos extremos aún, pero si vuelvo a la congestión del año pasado en invierno, valoraré meter uno también, jajaja.

Si estás harta de coger los virus de tu hijo, no pierdes nada por intentarlo. ¡Y luego me cuentas! 🙂

Los ¡felices! dos años

¡Felices dos años, Paula!

¡Felices dos años, Paula!

Sí, ya sé que muchos dicen los terribles dos años. Y no voy a engañar a nadie, que terribles son y la mía con el genio que gasta ni lo cuento, pero las rabietas son tema para discutir otro día. Llegar a los dos años para nosotros ha supuesto olvidar aquellos vómitos inexplicables, problemas y más problemas con la comida, la báscula, nuestro primer pediatra… 

Para las que estáis pasando por algo similar y busquéis explicaciones, recopilo datos. En nuestro caso, los análisis descartaron todo tipo de intolerancias y alergias. Una vez que introdujimos los alimentos sólidos (y no me refiero a purés o papillas, sino ya a trocitos para masticar) y fue llenando su boquita de dientes, ella fue tomando el gusto por algunas comidas, creando sus propias preferencias, etc. Tanto, que a partir de los 18 meses, y como además se ve que al fin ya tenía su sistema digestivo bien formado, dejó de vomitar. Y empezó a mostrar apetito, y a sentarse en la silla de comer a sus horas, probar cosas nuevas, comer sus platos favoritos con ganas… Fue todo progresivo, cada vez a menos, y fin.

En la revisión pediátrica, la doctora se mostró muy contenta, puesto que los avances le han hecho ganar peso y ya está muy cerca del dichoso percentil 3 que marca “normalidad”. Aunque tengo que recordar, para los que no os hayáis perdido alguno de mis posts, que la sanidad española (en las cartillas que nos entregan a los papás) se guía por los percentiles de la Fundación Orbegozo, que hizo el estudio mezclando niños de pecho y biberón en el País Vasco. Y nosotros, ni somos chicarrones del norte ni tomamos biberón, así que… más bien podemos guiarnos por el percentil de la Organización Mundial de la Salud, donde ya hemos subido al 4,5. Aquí os dejo el enlace donde vosotros mismos podéis comprobar percentiles en uno u otro sistema.

La pediatra aseguró que muchos niños de los que llaman “malcomedores” empiezan a disfrutar de verdad la alimentación con los sólidos. Vamos, que se cansan de biberones (o ni los catan), papillas, purés… y se pierden por un filete en cuanto pueden masticarlo.

En cuanto a lácteos, la pediatra me corroboró lo que os contaba en el post ‘Mi hijo no toma leche, ¿qué hago?. Le comenté que Paula sólo toma su cuenco de leche en el desayuno, con sus trocitos de galletas. Aunque, el resto del día, toma queso, yogures, y luego los añadidos de queso que llevan muchos alimentos. Me aseguró que con eso era suficiente y más que de sobra.

En resumen, lo que importa es que lo que tome lo disfrute, sea variado y le alimente, y ya sabéis que ni me obsesionan las tablas ni la báscula. Mucho más cuando se trata de una lagartijilla que, apenas come, está quemando calorías con lo que sube, baja, corre… así que, mientras no haya dolencias ni síntomas ni etc. lo que nos toca es disfrutar de estos ¡felices! dos años.