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Lo que nos cambia la maternidad

Y aunque digo maternidad, porque los cambios en la mujer también nos afectan físicamente, me refiero también a paternidad. Precisamente hoy leía la descripción del perfil de Twitter de Cesc Fábregas y me daba cuenta de que con sólo leer su explicación, no hace falta decir mucho más:

cescLo primero, su niña. Luego, todo lo demás: “Orgulloso papá de una preciosa bebé”. Y así es. La paternidad / maternidad hace que, de repente, den un vuelco todos los valores que tenías perfectamente colocados en tu esquema mental. Da igual que lo primero fuera la ambición profesional, o la pareja, o la mera felicidad propia.

Foto: freepik.com

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De ahora en adelante, futura mamá o futuro papá, que sepas que te sentirás más orgulloso de las hazañas de tu hijo que de las propias.

Que buscarás su felicidad por encima de la propia.

Que ya no te importará que alguien te despierte temprano por la mañana tirando de ti, porque lo primero que verás será su sonrisa.

Que volverás a creer en la bondad humana, aunque sea a ratos. Y a practicarla de vez en cuando, que también es sano.

Que empezarás a ver la vida desde otro prisma, el de los ojos de la inocencia. Y eso te hará reconciliarte con tu ‘otro yo’, el que tenías tú mismo cuando eras pequeño. El Peter Pan perdido en tu interior.

Que un día te sorprenderás a ti misma cantando a grito pelado el Cantajuegos en mitad del parque, sin darte cuenta de que te escuchan todos los viandantes.

Que tendrás que cerrar la boca al darte cuenta de que ibas sonriendo sola por la calle recordando una de sus ocurrencias.

Que pasarás noches en vela, primero por sus lloros, después por sus ausencias cuando crezca.

Pero es amor incondicional del bueno, así que pensarás que todo ha valido la pena.

¿A que sí, mamis y papis? 😉

La historia de…

Anímate a escribir tu testimonio. Foto: freeimages.com

Anímate a escribir tu testimonio. Foto: freeimages.com

Iniciamos nueva sección en el blog, ‘La historia de…’. Sé que muchos tenéis testimonios de bajo percentil y a menudo me llegan vuestras historias en comentarios preciosos. Creo que no somos los únicos en esta situación y por eso es bonito leer otras historias parecidas y apoyarse también en ellas para salir adelante con una amplia sonrisa.

¡Que ya es hora de que escribáis vosotros también! Por eso me gustaría recibir a partir de hoy vuestros testimonios en primera persona en el mail bajopercentil@outlook.es. Por supuesto, no hace falta que uséis vuestro nombre real si no queréis. Se aceptan seudónimos y os podéis mantener en el anonimato pero, por el contrario, si queréis, haremos referencia a vuestro blog o página. ¡Y estoy abierta a otras sugerencias que se os ocurran!

Tengo que hacer una mención muy cariñosa y especial a Mamá Ingeniera ya que copio esta idea de sección de ella y su #infertilpandy. ¡Espero que no os moleste! Pero creo que también será muy interesante para los papis y mamis de Bajo Percentil contar sus testigos directos y vivencias en primera persona.

¡Espero ya ansiosa vuestras historias en el correo!

No hay una madre modelo

mother's day_9Aunque ya he hablado vagamente de esta idea en algunos posts, me gustaría explayarme hoy algo más sobre este tema. Cada vez encuentro más foros, grupos, cadenas, etc en internet y grupos sociales de mamás felices que se empeñan en que otras no lo sean tanto. No me refiero a que los grupos sean malos (yo misma pertenezco a unos cuantos, el más especial saben ellas quiénes son y lo que las aprecio), al revés. Me parece apasionante que a través del intercambio y gracias a las nuevas tecnologías aprendamos unas de otras y nos guiemos un poquito en esta aventura de ser madres.

Lo que ya no es tan agradable es ver cómo algunos foros se convierten campos de batalla entre partidarias y detractoras de distintas formas de criar a sus hijos. Y es que yo no pienso que haya una madre modelo. De acuerdo, ahora nos están vendiendo que lo mejor es la crianza con apego y la lactancia materna. Igual que antes, en los 80, los biberones eran milagrosos y Estivill el amo. Santifiquemos pues ahora a Carlos González y todo el que no tenga sus libros como Biblia, que se considere satanás mismo.

Que conste que os hablo yo, que he practicado mucho tiempo y feliz la lactancia materna y además me encanta criar con cariño, apego o como queráis llamar, a mi enana. De hecho, en mi bibliografía os he dejado algún libro de Carlos González porque me parece muy interesante lo que dice, pero como todo, aplicándolo según cada uno y unas cosas sí, otras no tanto. Soy la que más cree en esto, pero gracias a la práctica y mi instinto y sin seguir unas normas fijadas por nadie.

Ése es un bando. Hablemos ahora del otro. Esas mujeres que se hacen llamar malasmadres irónicamente, que cuentan sus aventuras y desventuras haciendo equilibrismos para estar y hacer cosas con sus hijos. Y, por supuesto, también usan un tono de desprecio a las anteriores, como si sólo ellas fueran superheroínas. No hablo de todas, ni en este bando ni en el anterior, pero sí más veces de las que me gustaría leerlo. Me canso de fans de lactancia materna vs. biberones, me canso de fans de purés naturales vs. potitos, me canso de porteo vs carritos, fulares vs colgonas, madres trabajadoras vs madres en casa… Me canso de competiciones absurdas.

Y repito que me canso.

Me canso porque pido sobre todo, RESPETO a unas y otras formas de criar a los niños y porque, además, no conozco la situación personal de cada madre que hay detrás de una frase. Si tiene varios hijos que atender, si trabaja y debe dejar al bebé en la guardería, si tiene una enfermedad, es vegetariana, su marido o ella misma está en el paro o es madre soltera, tiene 18 ó 40 años, vive en un chalet o una chabola… Y la situación del propio hijo, ya que no hay un niño igual para todo. El que come más, el que duerme menos, el que es hiperactivo… No hay una madre modelo porque todas somos las modelos de nuestros hijos, las que ellos quieren, TODAS SOMOS LA MEJOR PARA ELLOS y una madre no nace, sino que se hace cada día con las nuevas enseñanzas que nos da la vida.

Y os dejo una imagen de un beso de una mamá, que esos sí son todos igual de maravillosos 😉

El beso de una madre, ¿qué hay mejor? Fuente: freeimages

El beso de una madre, ¿qué hay mejor? Fuente: freeimages

 

La maternidad en Estados Unidos

Niños afroamericanos en una guardería. / Fuente: freeimages.com

Niños afroamericanos en una guardería. / Fuente: freeimages.com

En primer lugar, disculpas por mi ausencia de estos días y a la vez mil gracias porque la página ha seguido recibiendo vuestras visitas y eso me enorgullece y alegra muchísimo. Estuvimos de viaje en Estados Unidos y eso me hizo reflexionar bastante sobre la maternidad a nivel internacional. Resulta que muchas veces hablamos de los países nórdicos como referentes para la conciliación familiar, pero yo no tenía ni idea de cómo funcionaba esto en el país más poderoso del mundo.

He de decir que mi decepción ha sido absoluta con respecto a este tema. Muchas veces me preguntaba por qué allí enseguida tiran de biberón y pasan bastante de la lactancia materna (con la consecuente tendencia a la obesidad desde pequeños, como ya comentamos en otra ocasión). Puede que en parte sea cultural, pero mucha culpa la tiene que las madres ¡deben incorporarse al trabajo de nuevo a las 12 semanas (y nos quejábamos de las 16 en España)! Eso si tienen permiso, que como explica este artículo, hay empresas que ni están obligadas a darlo.

Sumemos a eso que sólo tienen de vacaciones una semana al año. El resto de días libres que uno coja, básicamente, son sin empleo ni sueldo. En esta otra noticia encontraréis la comparativa de días de permiso en diferentes países.

Vale, es verdad que en Estados Unidos a las 17 horas se les cae el boli y salen del trabajo, pero ¿qué opciones hay para la conciliación?

  1. Tener un esposo de posibles y poder permitirse estar en casa cuidando de tus hijos.
  2. Ir a trabajar y dejar a una ‘nanny’ en casa. Sí, la que dará los famosos biberones hiperproteicos desde bien pequeñitos a los bebés. Y gastarte un pastón, claro.
  3. Pagar una guardería, que debe rondar por el precio desorbitado de las ‘nannies’ también.
  4. El caso de los abuelos es complicado. Muchos viven a miles de kilómetros por la movilidad laboral y universitaria, así que recurrir a ellos no siempre es fácil.

¿Y qué otras atenciones tienen con los bebés? Pues me decepcionaron muchísimo. Muchos establecimientos de hostelería no cuentan con tronas para ellos, y no encontré ni un solo microondas para calentar la comida. Presuponen que, quien quiera, debe llevar el termo de casa sí o sí, o dar la comida fría y listo. No sé si no se plantean que maternidades así de frías crean individuos igualmente fríos y con un desapego que puede repercutir fuertemente en su inteligencia emocional del futuro.

¿Tenéis alguna experiencia de Estados Unidos? ¿Sabíais ya de antes que el país más desarrollado es también el menos conciliador para muchas cosas?

Mamás basura

Fuente: Photl.com

Fuente: Photl.com

No se trata ni mucho menos de un insulto. Es más, me incluyo en esta categoría y paso a continuación a explicaros por qué. Muchas madres tratamos de recuperar la figura de los partos pero, ¡ay! Nos topamos con la crianza de nuestros peques. Lo resume muy bien esta situación:

Hace unos meses, me encontraba comiendo el medio yogur que mi nena se había dejado. Entonces mi marido me soltó: “Ya sí que eres una madre de verdad, comiéndote los restos”. Entonces de golpe vino a mi memoria la imagen de mi propia madre, haciéndose de cena lo que a nosotros nos había sobrado del mediodía, y cosas así. ¡Soy mamá basura! Y a mucha honra, porque eso quiere decir que sacrifico mi propia comida por las sobras y, además, que en casa no se tira comida.

Aunque tengo que decir que, a veces, las sobras de nuestros peques no son precisamente un sacrificio, y más de una se habrá puesto buena de chuches alguna vez… ¡pues que aproveche, que seguro que como mami se tiene, además de eso, todo el cielo ganado! Si encima tu pequeño es de nuestro grupo de malcomedores, ¡puedes montarte festín con las sobras! 😀

Y luego debemos mencionar otra categoría, las ‘mamás hurtadoras’, que a veces son también ‘mamás basura’ y que, con tantas tentaciones en su despensa (patatas fritas, gusanitos, bollitos, etc) ¡acaban pecando en un descuido! Aysssss ¿así quién hace dieta?

Y ahora, ¡¡confesad vuestros pecadillos!! 😉

Mi caja de pensamientos

Fuente: freepik.com

Fuente: freepik.com

¡Queda inaugurada esta nueva sección! ¡Tachánnnnn! Bien, hace tiempo que me lleva rondando la idea. ¿Los motivos? Bueno, pues por suerte soy dueña de mi blog y de mis pensamientos. Y la realidad es que no siempre estoy pensando en alimentación infantil, percentiles y básculas.

En realidad ya inuguré esta sección tristemente cuando me salió hablar de la pequeña A. y su operación en el post anterior. Para los que me habéis preguntado por ella, está en el hospital y va evolucionando despacito. Está siendo muy duro para sus papis pero es una campeona y sabemos que va a ser la misma A. de siempre más pronto que tarde.

La maternidad a mí me ha traído la máxima felicidad. Puede sonar cursi, pero es así y estoy enamoradita de mi pequeña lagartijilla. Así que podréis comprender que, en ocasiones me apetezca hablar de más cosas, o aportar un toque de humor (o drama), sugerir una canción, una lectura… Opinar, debatir o lo que sea. Por eso se llama así, ‘caja de pensamientos’. Porque los pensamientos a menudo son desordenados; pueden empezar en un lado y terminar yendo a otro tema casi sin darse una cuenta, como las conversaciones… Y eso es lo que quiero ahora mismo, no planificar sino vivir. Improvisar. Y no marcar un calendario de posts sino escribir cuando me apetezca y de lo que me apetezca.

Ea, y ahora es cuando podéis expresaros y decir qué os parece la idea de esta nueva sección 😉

La alimentación infantil en verano

Fuente: Photl.com

Fuente: Photl.com

¿Es bueno el verano para la alimentación infantil? Pues ni bueno ni malo, pero como todas las temporadas, tiene unos beneficios que conviene exprimir al máximo. Por un lado, es probable que el calor haga que los niños (como los adultos) tengan menos apetito. Sin embargo, hay que destacar que el verano es una estación propicia para realizar un montón de actividades al aire libre y salir mucho más, así que en realidad esto se equilibra. Más aún con actividades acuáticas: ya habremos oído tropecientas mil veces a las abuelas aquello de que nadar da mucho hambre, ¿y acaso había algo más rico que el bocata que nos preparaban recién salido de la piscina, aún secándonos con la toalla?

¡Aprovecha las frutas de temporada!

Fuente: stockvault

Fuente: stockvault

Por supuesto, lo que hay que cuidar muchísimo es la hidratación de los niños. No sólo bebiendo más agua (algo que es obvio), sino también aprovechando los productos de temporada. Por ejemplo la sandía y el melón tienen mucho agua, pero además sirven para que los niños prueben alimentos que no han comido el resto del año. El verano es especialmente propicio para frutas ricas en fructosa y que, por tanto, es más fácil que resulten agradables al paladar del niño: albaricoques, melocotones, sandía, melón, piña, paraguayas… Y no sólo en trocitos, sino también en ricos zumos naturales, batidos, macedonias… Nuestra amiga de Baby Chef, por ejemplo, nos proponía hace unos días hacer estos fáciles heladitos caseros. ¿Qué frutas dáis a vuestros peques en temporada estival?

Helados ¿sí o no?

Fuente: Freeimages.com

Fuente: Freeimages.com

Los helados no deben constituir el pan de cada día, pero sí pueden resultar una forma más de hidratar a nuestros niños y a la vez aportarles una cierta cantidad de leche (si desechamos los de hielo). En el caso de pequeñines con bajo peso o poco apetito, puede ayudar a completar ese pequeño extra de leche del yogur que no se quiso tomar en la merienda o de postre. Aunque ojo con convertirlo en costumbre, pues podrían acostumbrarse y esperarlo siempre.

En mi opinión el verano es la época ideal para dejar de lado los horarios y comidas estrictos y empezar a experimentar nuevos sabores y sensaciones sin ningçun tipo de presión y estrés. El verano ha de ser divertido en todo, ¡también para comer! 🙂