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La hora de la comida, ¿tortura o momento feliz?

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Me he animado a hacer este post ya que leo la angustia en los comentarios de muchas de las madres que llegais por aquí. Sé reconocer ese sentimiento y sé ponerme en vuestra piel porque yo he estado ahí. He igualmente tengo la convicción de que con el paso de los meses, como me pasó a mí, en muchos de los casos aprendereis a aceptar que vuestros hijos son así, tienen esta constitución y jamás se morirán del ansia por devorar un bocata de chorizo, aunque quizás un día sí se animen a probarlo poco a poco. O no, pero le gustarán otras cosas aunque sin las mismas ganas de otros niños…

Sobre todo, lo que hará la experiencia es que dejeis de ver las horas de la comida como una tortura. Y sí, muchas veces andareis detrás de ellos para que terminen el plato o llevareis la paciencia al límite, pero siempre debeis recordar que si vuestros hijos os ven pasar un rato como un mal trago, también lo será para ellos. Entonces, ¿por qué no hacer de la comida un momento de juego y alegría como otros?

Vivamos el momento de la comida como algo alegre, que apetezca no sólo por los alimentos. Acompañemos a nuestros pequeños comiendo a la vez con ellos. Algunas veces si ponía a mi hija a cenar antes, mientras yo iba haciendo más cosas, ella me miraba con cara de disgusto y decía: “Jo, es que yo no quiero estar sola…”. Y si lo piensas fríamente, tiene toda la razón: si hay algo que ya de por sí te gusta poco hacer (comer) y encima te dejan solo y sin ningún aliciente para que sea algo apetecible… ¿qué tiene pinta de que va a suceder? 

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Desde entonces procuramos comer juntos, o si no es posible, al menos alguno acompañarla a ella mientras para hablar de cosas juntos, mostrarle cosas que le gusten… hacer de éste un momento especial. Que por las buenas siempre tendreis más posibilidades de saliros con la vuestra, queridos padres, ya os lo digo yo… Y, por qué no, jugar. ¿Quién ha dicho que no se puede jugar en las comidas? Evidentemente, no era un niño. No se trata de destrozar la comida, me refiero a inventar juegos mientras comemos, convertir la mesa en un lugar agradable para ellos. ¿Verdad que tú disfrutas de una buena comida con una buena charla con amigos? Pues un niño NO. Porque un niño se aburre teniendo que permanecer sentado en el mismo sitio durante al menos media hora, comiendo cosas que no le gustan (o teme probar) y encima escuchando soporíferas conversaciones de mayores, que encima no entiende. Pero eso puede cambiar si empatizamos, trasladamos la charla a su nivel y hablamos de cosas que le gustan, comentamos los planes divertidos que tenemos a la vista (las próximas vacaciones, una visita al zoo o a los abuelos, la fiesta del cole, su mejor amigo…), hacemos formas divertidas con los trocitos de filete hasta que desaparecen del plato, barquitos de pan en la sopa que nos comemos… ¿y qué tal si lo hacemos en nuestro propio plato para que se sientan animados a imitar?

Comer juntos ya no sólo es buena idea por aquello de “tenerles disfraídos y acompañados”, sino porque además crecen considerablemente las opciones de que el pequeño “malcomedor” se anime a probar algún trocito de nuevos alimentos que no ha catado previamente y que encuentre en vuestros platos. 

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Hacerles partícipes en la elaboración de los platos o a la hora de poner la mesa si tienen edad para ello puede ser otro aliciente para que se encuentren más receptivos. Por pequeña que sea la tarea a realizar (acercaros los ingredientes, amasar con sus manitas, espolvorear la ensalada con trocitos de jamón…). Si aún son bebés igualmente les podemos ir enseñando cómo vamos haciendo la comida o sacando los platos para familiarizarles con ello mientras cantamos o les enumeramos los nombres de los alimentos en la mesa para que intenten repetirlos.

Otro consejo basado en mi experiencia: si les dais a probar nuevos alimentos, que no sientan que se lo estais imponiendo. Hay que actuar de manera sutil para que, en todo momento, crean que la idea de probarlo fue suya. Comentad entre vosotros lo exquisito que está ese plato nuevo, o resaltad por ejemplo el color o la forma: “fíjate, si es de mi color favorito”, “qué chulada, si parece que ha salido con forma de nube”. Si el pequeño sigue indiferente, podeis optar por ofrecérselo directamente, pero si dice que no, es preferible no insistir. Dentro de unos días podemos volver a intentarlo y quizás el resultado sea diferente… 
Básicamente, se trata de que los niños a los que les cuesta un poquito se sientan alegres e integrados en las comidas, dejen de verlas como un campo de batalla y pasen a disfrutarlas como un premio por poder compartir ese ratito junto a su familia. Y que, lejos de pensar que se les obliga a hacer algo que quieren, empiecen a sentir un deseo libre de probar nuevas cosas. En realidad, convencerles de algo que no querían hacer pero de una manera más inteligente, sana y menos beligerante para todos. 

Si os sirven estos consejos o teneis algunos de vuestra cosecha, no dejeis de compartírnoslo. Sobre todo, espero que pronto podais sentir esas comidas que ahora se os atragantan como un espacio más feliz para todos.

Niños diferentes, tallas diferentes

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Niños diferentes, hechuras diferentes. Foto: Vertbaudet

Puede parecer que la única preocupación de los padres de un niño gordito con la ropa es comprarle varias tallas por encima de su edad. Y si es delgadito, varias tallas por debajo y listo. Pero los que de verdad tenemos estos “problemillas”, sabemos que no es tan fácil. Mi hija es delgadita, vale, pero eso no quiere decir tampoco que sea canija. O, aunque sea bajita, tampoco corresponde exactamente la talla que tendría de cintura con la que tiene de largo si nos ceñimos simplemente a un tallaje estándar por edad.

Esto hace que a menudo me enfrente a pantalones del largo de su pierna que desbordan su cintura hasta con cinturón, o bien el caso contrario: pantalones que se ajustan a su cinturita como un guante pero claro, le quedan pesqueros por debajo.

¿Qué soluciones tenemos para esto?

  1. Cinturón al canto: pero no siempre resulta cómodo para niños pequeños. Más aún, si están aprendiendo a bajarse solitos los pantalones para hacerse pis…
  2. Tirantes: me volví loca para encontrar unos a mi hija y al final encontré sólo unos algo masculinos. Y es que no sé por qué pero parece que están en desuso o pasaron de moda. Pues no lo entiendo, sinceramente, porque me parecen super prácticos, se adaptan a todos los pantalones y falditas y darían mucho juego a la hora de venderlos con dibujitos y demás (por favor, reyes del DIY, tomen nota).
  3. En el caso de niñas, directamente optar por vestidos, que no dan tanta guerra a nivel de cintura, o por leggings, más ajustados. Y en ambos sexos, pantalón con cintura tipo chándal, de goma muy flexible. Claro, si solución es a veces, pero tampoco tendríamos por qué resignarnos…
  4. Comprar pantalones o faldas ajustables en la cintura. Esto sí que es un invento, y por suerte cada vez más extendido. Se trata de una goma que colocan en la parte interior de la cintura en la prenda con cinco o seis ojales para encajar un botón más o menos fuera de la goma, según el niño sea más o menos delgadito. Sirve no sólo para que puedan usarlo niños de distinta constitución, sino para alargar algo la vida de la prenda, de modo que aunque engorden un poquito puedan seguir usándola (ya si crecen es otro cantar, jeje).
  5. Buenas noticias: y no me patrocinan, pero aun así celebro que la gente de Vertbaudet se haya inventado la colección Morphologik. Se trata de que, sobre una misma talla/edad podemos elegir si preferimos delgado, estándar o fuerte, según la constitución corporal del niño. Esto implica que, además de ajustarse la cintura como sucedía con las soluciones anteriores, también acompañen las caderas y el resto de la morfología del pequeño en cuestión.
Distintos pantalones para una misma edad con Morphologik

Distintos pantalones para una misma edad con Morphologik

¿Qué os parecen estas ideas? ¿Tenéis alguna otra que no se me haya ocurrido? ¡Contadme propuestas y experiencias! 😉

¡Vacaciones! ¿Buffet para los niños?

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Sí, ya sé que muchos de los que me leéis estos días estáis de vacaciones, y a lo mejor algunos disfrutando de un merecido descanso en uno de esos hoteles de playa con buffet en el desayuno y las comidas. Normalmente, estos establecimientos turísticos suelen estar muy acostumbrados a recibir a familias con niños. Pero es normal que el cambio de hábitos y comidas nos dé un poco de respeto a los padres de niños malcomedores. “¿Comerá mi hijo mejor o peor de vacaciones que en casa?”.

Personalmente, pienso que este break alimenticio es tan positivo como el que estáis teniendo del trabajo, el cole, la guardería o las rutinas del día a día que van pesando ya de todo el año. Pero, dado que hay muchos otros tipos de vacaciones (en el pueblo con los papis o los abuelos, en la montaña, en un apartamento a vuestro aire…), veamos las ventajas y desventajas de estos típicos buffet de hoteles playeros.

Ventajas

– La variedad de comida en estos sitios es tanta, que puede suponer una buena oportunidad para dar a probar un poco de todo a nuestros pequeños y descubrir nuevos platos que le gustan y no sabíamos.

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– Precisamente el poder probar de todo un poco es una ventaja para los niños que se desaniman y aburren ante un enorme plato con sólo arroz o sólo carne…

– Para los niños mayorcitos, que ya razonan, disfrutarán de la experiencia de la comida como un juego: levantarse a cada rato a explorar y descubrir los platos más apetitosos y después degustarlos les encantará.

– Acudir a estas instalaciones suele asegurar bastantes facilidades para niños que no todos los establecimientos hosteleros tienen: tronas de bebés para todos los que necesiten, microondas para calentar biberones y potitos (en algunos casos incluso ellos proporcionan potitos o purés caseros) o platos adaptados a gustos infantiles.

– Los horarios de comidas son fijos en los hoteles con buffet. Pienso que esto es ventaja, porque nos aseguramos de que, aun estando de vacaciones y con unos horarios más flexibles, los niños comen aproximadamente a la misma hora.

– Las instalaciones de los buffet, por lo general más amplias que las de restaurantes tradicionales, garantizan un espacio entre mesas amplio para que los pequeños no sientan mucho agobio.

Desventajas

– El bullicio de los hoteles en vacaciones puede convertirse en un suplicio si el niño se pone más nervioso con tanta gente y ruido.

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– Lo mismo sucede cuando ya hablamos de complejos hoteleros más familiares, ya que entonces pueden hasta formarse largas colas a las horas de las comidas…

– Normalmente, la gran variedad de alimentos es inversamente proporcional a su calidad… no tiene por qué ser así, pero es cierto que sucede en bastantes casos.

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Dudas sobre alimentación complementaria y autorregulada

Hoy se pasa por aquí nuestra amiga Rebeca, mamá de Lucas, no para contarnos su historia, sino una duda muy concreta. ¿Cuándo debe el bebé comenzar con la alimentación complementaria? Dejamos que ella os pida consejo directamente:

Mi peque más peque (tengo otro niño de 2 años y medio) hoy cumple 7 meses. Le llevamos a la pediatra a control de peso porque el mes pasado no había engordado nada… Y ha engordado 70 gr (en otro mes). Vamos, que del quinto al sexto mes engordó 70 gr. Hasta el sexto mes se alimentó de LM exclusiva y este último mes le empece a dar un poquito de cereales en el bibe de la guardería.

En la revisión de esta mañana la pediatra se alarmó al ver el estancamiento del peque y nos dijo que deberíamos darle puré de verduras con 100 gr de carne (al día). Ahora mismo estoy desconcertada; yo no quiero quitarle ni una sola toma de LM y tampoco me apetece darle puré, ya que nosotros apoyamos la alimentación autorregulada (ya lo hicimos así con nuestro peque mayor); pero, por otra parte, me surgen dudas… Estaré equivocada? Debería darle “otras proteínas”, como indica la pediatra?
 
 Un saludo,
 
 Una mami con dudas existenciales

Por mi parte, Rebeca, repito aquí lo que te comentaba por correo:

Antes que nada, ya sabes que soy mami y no médico, pero de lo que estoy informada a ver si puedo ayudarte. Lo que yo conozco son las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y la Asociación Española de Pediatría. Ambas coinciden en que la lactancia materna exclusiva es perfecta los primeros seis meses y, lo ideal, combinarla después con alimentación complementaria al menos hasta el año.
La leche es el primer año de vida su alimento fundamental, y así debe de seguir siendo, pero las recomendaciones dicen que desde el medio año deberían completarse con otros alimentos.
Los motivos que dan no son tanto por el tema de proteínas, como dices por el tema de la carne que comenta tu pediatra, como para dar un aporte extra de hierro. Aquí lo puedes leer en este enlace de la
Es decir, que si bien las verduras le van a ir estupendamente, la carne tampoco es imprescindible ahora, aunque no pasa nada por dársela. Mi opinión es que tampoco está de más ir introduciendo alimentos poco a poco, para ir viendo posibles alergias, porque si lo alargas demasiado es cierto que más tarde podrían aparecer intolerancias. Pero vamos, que pienso que si no te apetece carne ahora, pues en dos meses.
Lo del puré, si no te apetece dárselo triturado, dáselo en trocitos, pero el caso es que vaya teniendo una alimentación que ya desde el sexto mes complete a la lactancia materna y le aporte cosas diferentes.
Espero haberte ayudado y, sobre todo, leemos ahora los consejos que te den otras mamás.
¡Gracias!

Tips y apps de ayuda para la lactancia materna

Fuente: freeimages.com

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Muchas de las mamis que llegáis hasta este blog habéis optado para vuestros pequeños por la lactancia materna. Unas, angustiadas por un difícil inicio o enganche y otras, preocupadas por una de las crisis de lactancia. Si unimos estos factores a un bajo peso del bebé y, en ocasiones, a pediatras o un entorno con poco tacto, ya tenemos el cóctel molotov para una madre angustiada.

Por eso, he decidido recopilar algunos sitios (online y offline) que os pueden ayudar. Son sitios españoles, que es lo que yo conozco un poco más. Pero si aportais o conocéis alguno más (español o de cualquier otro país), estoy abierta a incluirlo, ¡cuanta más información, mejor!

Aquí van:

Alba Lactancia Materna es una web de una asociación sin ánimo de lucro en la que encontrarás actualidad y eventos relacionados con lactancia materna, teléfono de consultas, un foro para resolver tus dudas y, si vives en Cataluña, información sobre los distintos grupos de apoyo presenciales que se reúnen de manera gratuita.

La Liga de la Leche es un site similar. También pertenece a una organización sin ánimo de lucro y te ofrecen todo tipo de información y bibliografía sobre la lactancia materna. Cuentan también con grupos de apoyo que se reúnen periódicamente (por lo general mensualmente) y esparcidos por un buen puñado de comunidades autónomas españolas.

– La Asociación Española de Pediatría cuenta también con un Comité de Lactancia Materna. Además de documentación interesante, noticias y respuestas a preguntas frecuentes, tienen una agenda bastante completa con eventos relacionados con el tema e información acerca de los diferentes bancos de leche a los que poder acudir.

Directorio de grupos de apoyo a la lactancia materna de UNICEF. Si lo que te gustaría es acudir a reuniones presenciales donde puedan ayudarte mejor y resolver tus dudas in situ con tu bebé, aquí encontrarás un listado por provincias españolas para encontrar el más cercano.

e-lactancia.org: Es el lugar estrella de referencia para mamás que dan el pecho. Se trata de un buscador donde puedes introducir un medicamento y saber al momento si es o no compatible con la lactancia materna, para que tu bebé no se vea perjudicado. Es totalmente fiable, ya que ha sido creado por la asociación de pediatras APILAM, que tiene una web a la que también podéis echar un ojo porque tiene buenos consejos de lactancia.

Además, ahora hay apps para tu móvil o tablet para que cuentes con toda la información a mano:

App de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría. En ella puedes crear tu perfil (como madre/padre, profesional o grupo de apoyo). Para mamás, que es lo que ahora nos atañe, ofrecen información sobre las diferentes etapas de la lactancia, posturas, problemas y preguntas frecuentes, recomendaciones, etc.

App APROLAM para la lactancia materna: Cuenta con una guía de información y consejos. Especialmente útil el de extracción y conservación de la leche materna.

App Amamantamiento. Para las mamás más controladoras, que quieren anotar cada detalle. Ayuda a registrar el pecho con el que terminaste la última toma, la hora a la que fue, duración, si hubo extracción de leche… Ufff mi consejo es no obsesionarse con algo así, pero ya digo que si te gusta registrar todo o bien eres un desastre que necesitas recordarlo por algo… ¡aquí la tienes! jejeje.

App Feed Baby – Baby Tracker. Está en inglés y es similar a la anterior, sólo que además de las tomas de alimentación, puedes registrar los diferentes cambios de pañales y observar el crecimiento del bebé en los percentiles de la OMS.

Mi hijo no toma leche, ¿qué hago?

Leche en diferentes envases. / Fuente:  freepik.es

Leche en diferentes envases. / Fuente: freepik.es

Si dejamos de lado a aquellos niños que, por temas de intolerancia o alergias no toman lácteos, aun así hay muchos pequeños que se resisten con la leche. Unos, acostumbrados a la teta de mami, nunca llegan a enganchar el biberón, y pasa un tiempo hasta que no se animan con el vasito. Al menos, con un buen vasito y no sólo sorbitos. Otros, simplemente nunca fueron de tomar mucha leche y pasaron directos a las papillas…

Por ejemplo, en nuestro caso fue un cúmulo de todo esto. Paula pasó directa de pecho a cuchara y ahora no quiere en un vaso nada que no sea agua. ¿Qué se puede hacer en estos casos?

Sois muchas las que me escribís angustiadas porque vuestro pequeño no llega a los famosos 500 mililitros diarios de leche. Esta es la cifra aproximada que dan los pediatras para bebés lactantes (obviamente los que toman biberón, ya que con lactancia materna es simplemente a demanda).

Dependiendo de la edad de vuestros hijos, las necesidades de lácteos irán variando, así que lamento no poder generalizar sobre el tema. Además, dependiendo de su necesidad de proteínas, será mejor un tipo u otro de leche (a partir del año, entera si apenas toma proteínas en su dieta y de crecimiento si ya excede en el consumo de este tipo de alimentos).

Os dejo este artículo de la Asociación Española de Pediatría sobre la cantidad de leche necesaria para un niño y a continuación os especifico un poco más ordenadito con cositas que os he encontrado y mis propios consejos.


Necesidades de leche por edades del niño:

Si tu pequeño es lactante y toma biberones, pero poca cantidad, a partir de los seis meses (bajo recomendación del pediatra) podrás empezar a darle papillas de cereales. Lo ideal es que, si una no funciona, vayas probando diferentes sabores y marcas… ¡ya verás cómo pronto das con sus gustos! También entonces podrás empezar a experimentar con la fruta e incluir en estas papillas de merienda un poquito de leche. Prueba con los yogures de inicio (Mi Primer Danone y Iogolino son los más conocidos). Al estar hechos con leche de continuación, no tienen el mejor sabor, pero a algunos pequeños les gustan.

Un niño comiendo un quesito. / Foto: freepik.com

Un niño comiendo un quesito. / Foto: freepik.com

Sobre los 10-12 meses, cuando empiece a tomar leche de vaca, podrás probar también con quesitos (los clásicos tipo El Caserío, o bien los redonditos de Babybel). También puedes intentar, si va tolerando los trocitos, a darle queso de sándwich (del de lonchas) en pequeños cachitos.

A partir del año, y sobre todo de los 18 meses, tu bebé ya podrá tomar prácticamente de todo. Y puedes “colarle” lácteos en un sinfín de platos. Ejemplos:

– No olvides añadir a sus purés quesitos o leche.

– También puedes hacer su tortilla (tanto francesa como española) con jamón y queso. O queso y verduritas, y ya matas dos pájaros de un tiro si no las come muy bien.

– Lo mismo en el relleno de las croquetas.

– ¡Prueba con San Jacobos! Y escalopes con queso, etc. Congelados venden muchos, pero si te animas a hacerlos tú, ¡tampoco es nada difícil!

– Cuando empiece a tomar pasta, no olvides añadirle un toque de queso y, si ves que le gusta, poner otra pizquita más la próxima vez.

– Poco a poco irá tomándo sándwiches. No te desanimes si desecha la primera vez que le dés jamón y queso. Hay muchos tipos de queso y quizás no le guste el tierno, ¡pero adore el semicurado! Si es bajo en sal, mejor que mejor, eso sí.

– Si compras salchichas o hamburguesas (sí, lo sé, no es sanísimo de la muerte, pero qué es carne blandita, ideal para los primeros dientes) mejor relleno de queso.


Y como, aun así, muchas no se quedarán tranquilas, porque con los lácteos sólidos aún no saben si su hijo llega a la cantidad mínima suficiente, os he confeccionado una lista muy práctica:

Equivalencias de lácteos y sus cantidades de leche:

1 vaso de leche ⇒  250 ml de leche (mitad de calcio necesario al día)

1 yogur ⇒ 125 ml de leche (como medio vaso de leche)

50 gr. de queso semigraso ⇒ 250 ml de leche (son dos lonchas y media aprox)

100 gr. de queso fresco ⇒ 250 ml de leche

2 quesitos ⇒ 250 ml de leche

Si quieres saber más, te dejo este completo artículo sobre cantidades de leche y sus derivados.


Seguro que ahora, papá o mamá, te has quedado mucho más tranquilo porque habrás visto que tu hijo sí come algo de todo esto. Pero ¿y si no es así y realmente odia todos (o casi todos) los lácteos? Bien, pues hay otro tipo de alimentos que pueden aportarle mucho calcio:

Verduras verdes como las espinacas, el brécol y las judías verdes.

Calamares.

Pescados como el gallo y las sardinas.

Yema de huevo.

Legumbres.

Higos secos.

¡El perejil! Añádelo a tus platos

Otra tabla de alimentos y sus cantidades de calcio.

¿A que ya sí te has quedado más tranquil@? Si no es así, entonces tienes que lo que te tiene que contar la doctora Amelia Arce al respecto 😉

Manías a algún alimento y posibles soluciones

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Hablo de mi experiencia y en mi caso, cuanto más bebé, menos tuve este problema. Es decir, tengo una niña que no come mucho, pero sí ha tomado siempre pequeñas cantidades de todo. Salvo una gran aversión a la textura de la naranja y la mandarina desde el principio, nunca me topé con ninguna manía especial. Sí sé de otras madres que se las ven y desean con las frutas y las verduras, por ejemplo.

Pero cuando el bebé da el paso a niño, o al menos empieza a entender su entorno, a expresarse y a comprender que a veces tiene capacidad de elegir, es el momento en que con más fuerza aparecen las manías. Nosotros estamos en ese paso con 21 meses. E igual que aparece la manía a algunos alimentos concretos, aparecen los “amores” por otros. ¿Qué hacer en estos casos, y más si tenemos un hijo de bajo percentil?

Obviamente, necesitamos que tenga una alimentación completa y variada, pero no vamos a empezar ahora las batallas en la mesa que hemos querido evitar hasta el momento. Me parece un momento clave en la infancia del niño para sentar las bases del futuro: si cedemos y le damos todas las noches salchichas, ya siempre será así, y probablemente cada vez probará menos el pescado, las verduras…

Os cuento nuestro caso. Yo estoy encantada de que a Paula ahora le chiflen las salchichas, el pan y los plátanos, pero sería muy fácil empezar a darle sólo eso. Y sin embargo, tampoco voy a “regañarla” porque algo le guste, ¡sería contradictorio! Así que me voy a asegurar de que todas las semanas coma esos alimentos, ¡pero no todos los días! Y voy a equilibrarlo para que el día que ha merendado plátano, no cene salchicha. Una de cal y otra de arena

¿Y qué hago con los alimentos a los que tiene manía? Hay varias opciones:

  • Sustituirlos por otro/s del mismo grupo de alimentos. Sí, recordemos esa estupenda pirámide alimenticia infantil (ver imagen). Por ejemplo, si no toma leche líquida apenas, se puede sustituir por las cantidades aproximadas en queso y yogures (en lonchas, quesitos, babybel…) hasta que déis con la tecla.PIRAMIDE NIÑOS Y ADOLESCENTE
  • Volver a probar pasados unos días de diferente forma. Es decir, o bien lo cocinamos de otro modo más atractivo (a la plancha, rebozado, empanado, al horno…) o se lo ofrecemos con otro aspecto (distinto troceado, o bien batido, según sus gustos). Ejemplos: Fruta en rodajas o trocitos en vez de en papilla, pescado al horno en lugar de hervido, filetitos de pollo mejor empanados…

Y en cualquier caso, pese al rechazo y sin forzar hay que seguir intentando pasados varios días, ya que a veces nos puede sorprender que de pronto les guste algo que antes ni probaban…

¿Y tú tienes algún truqui más? ¿Cómo haces con las manías en los alimentos de tu hijo? Te leo 😉