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¿Cómo hacer una papilla sin grumos?

Seguro que más de una vez te habrás preguntado ¿por qué si dejo la papilla demasiado líquida parece casi sopa y chorrea entera o si la dejo demasiado espesa parece cemento que no hay quién se coma? O bien el término medio ¿por qué, pese a que logro una textura media, acaba salpicada de incómodos tropezones o grumos? Los trucos están en la forma de mezclar y la temperatura al calentarlo. Pero te lo explico mejor en mi nuevo vídeo de Youtube de la papilla perfecta.

Por cierto, que aprovecho para contaros eso ¡¡que estreno canal de Youtube!! Así que espero veros mucho por el canal de Bajo Percentil y por supuesto ¡que le deis a like y os suscribáis!

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Ideas de desayunos para niños

Un padre da a probar alimentos a su hija en el desayuno. / Foto: freepik

En realidad tener poco apetito por las mañanas es algo que sucede a mucha gente, adultos y niños. No necesariamente sólo a niños con poco apetito el resto del día. Por lo conviene de primeras no dramatizar y tomarlo con el mejor humor.

Pero me encuentro con algunos papás que me preguntan en nuestro grupo de Facebook por ideas de desayunos para niños, ya que les cuesta dar con la tecla a primera hora de la mañana.

Así que por aquí os pongo una batería de ideas recopiladas (dedicado a ti, Laura) entre lo que me mandáis y las que se me ocurren:

  • La clásica papilla de cereales a veces les cansa, pero a veces os podéis sorprender si dais un cambio de sabor y de pronto le gusta (hay de fruta, arroz, miel, galleta…). No soy partidaria de que lleve mucho azúcar pero si algo funciona, en estos niños no me voy a poner quisquillosa tampoco 😂
  • Leche con galletas o pan (probad a echarlas troceadas en un cuentito, o dejad que ellos mismos los echen mejor, jugando, para que los vean como barquitos que luego rescatarán con la cuchara).
  • En niños que no aceptan bien la leche líquida, cuando tienen ya la edad indicada les podéis ofrecer a cambio yogur o quesitos.
  • Algunos papás me cuentan que el pantumaca o pan con tomate y/o aceite funciona con sus pequeños.
  • Fruta. ¿Hay algo más sano y mejor? Además entra muy bien para niños que a estas horas aún tienen poco hambre. En trocitos o, si no los tolera, puré. ¿Quién dijo que la fruta era para merienda? Si la acepta mejor a esta hora, pues adelante y por la tarde puedes ofrecerle cereales en forma de papilla, pan con jamón o con tomate…
  • El aguacate es blandito, se deshace en trozos al masticarlo y gusta a muchos niños. Además, tiene grasas buenas que son ideales para niños de bajo percentil. Por probar…
  • ¿Tu hijo es de los que detesta el dulce, o simplemente prefiere lo salado? Puedes probar a darle por la mañana crepes con jamón y queso, o tortillita francesa con jamón. Imagino que entre semana con los trabajos imposible pero quizás con tiempo el fin de semana es algo especial que igual podéis probar y además hacerle sentir que es un día diferente.
  • Quizás no es lo más sano ni aconsejable, pero son niños y además que comen regular así que, ¿por qué no probar con unos churritos, aunque sea ocasionalmente por variar y no aburrirle? E ir jugando con él amojarlos en la leche o el chocolate.
  • Para acompañar a estos desayunos, aunque lo ideal es siempre la fruta entera, si hay problemas para dársela, podéis probar con zumos naturales.

Espero poder ayudaros con estas ideas y, por supuesto, servir de foro para que nos contéis vuestras propias sugerencias o experiencias sobre el tema. ¡Nos vemos por aquí! 😉

Descubre el ‘superalimento’ de tu hijo

Niño comiendo espagueti. / Foto: Pixabay

Ya. Ya sé que con la palabra ‘superalimentos’ se os vendrán a la cabeza la quinoa, la cúrcuma, algunos frutos secos… Muchos de estos productos tan de moda. Pero no es el tema de discusión hoy. Con nuestros niños de bajo percentil y además malcomedores, me refiero a ese momento, casi como el del descubrimiento del fuego, en que ves que tu hijo por primera vez en su vida ¡¡decide repetir un plato!! 

Puede parecer utopía, pero no es así. Tened paciencia, padres y madres de niños de bajo percentil, porque este momento llega antes o después. Probando descubriréis, al fin, un plato que le gusta por encima del resto. Y en niños que comen regular, como es lógico, a mayor cantidad de alimentos introducidos, mayor probabilidad de encontrar El Dorado. 

¿Cuál será ese superalimento? Pues ahí no puedo ayudaros, ya que los niños, igual que nosotros, tienen paladares diferentes y a cada uno le gustará algo diferente, como es lógico. Igual que, también a través de los años, es probable que no les agraden los mismos sabores o descubran otros nuevos que de pequeños detestaban. Por ejemplo, a mí no me gustaban los ahumados de pequeña y de mayor me chiflan. 

En el caso de mi hija, El Dorado llegó con un buen cuenco de macarrones con tomate. Desde que los probó por primera vez noté que le gustaban más que otras cosas que había probado, y cuando pudo expresarse bien, llegó el día en que me enseñó el plato vacío triunfal y me dijo: “Mamá, ¿me pones otro?”. ¡Y yo mirándola como si hubiera empezado a hablarme en chino! 

Pues creedme, eso que pensáis inalcanzable llega, ¡sólo se trata de probar y probar! Y si veis que rechaza algo de plano, pienso que lo mejor es no insistir… La próxima vez cambiad el tipo de cocción o presentación del alimento en cuestión o, simplemente, dejad pasar unas semanas hasta volver a ofrecérselo. ¡Y mucha suerte!

Carlos González explica las curvas de crecimiento

Hoy ha llegado hasta mí este vídeo de una ponencia de Carlos González ya hace casi 10 años, así que no sé por qué no lo había visto antes, pero me parece súper aclarador para padres y madres de niños de bajo percentil. Explica las curvas de crecimiento pero, cuándo habría que preocuparse y cuándo no, problemas que podrían existir y los que se pueden tratar… Sobre todo me ha enseñado a ver las curvas de mis hijos y saber interpretar, por ejemplo, otros baremos, como la evolución de la relación talla-peso para ver cuándo la problemática podría derivarse a un endocrino o a un gastropediatra. 

Os recomiendo su visionado completo o, si tenéis menos tiempo, empezad a partir de minuto 29, cuando empieza a hablar de casos prácticos reales y esto puede aclarar muchas dudas de quien haya pasado por situaciones similares:

http://m.tu.tv/videos/curvas-de-crecimiento-carlos-gonzalez

La hora de la comida, ¿tortura o momento feliz?

Created by Pressfoto – Freepik.com

Me he animado a hacer este post ya que leo la angustia en los comentarios de muchas de las madres que llegais por aquí. Sé reconocer ese sentimiento y sé ponerme en vuestra piel porque yo he estado ahí. He igualmente tengo la convicción de que con el paso de los meses, como me pasó a mí, en muchos de los casos aprendereis a aceptar que vuestros hijos son así, tienen esta constitución y jamás se morirán del ansia por devorar un bocata de chorizo, aunque quizás un día sí se animen a probarlo poco a poco. O no, pero le gustarán otras cosas aunque sin las mismas ganas de otros niños…

Sobre todo, lo que hará la experiencia es que dejeis de ver las horas de la comida como una tortura. Y sí, muchas veces andareis detrás de ellos para que terminen el plato o llevareis la paciencia al límite, pero siempre debeis recordar que si vuestros hijos os ven pasar un rato como un mal trago, también lo será para ellos. Entonces, ¿por qué no hacer de la comida un momento de juego y alegría como otros?

Vivamos el momento de la comida como algo alegre, que apetezca no sólo por los alimentos. Acompañemos a nuestros pequeños comiendo a la vez con ellos. Algunas veces si ponía a mi hija a cenar antes, mientras yo iba haciendo más cosas, ella me miraba con cara de disgusto y decía: “Jo, es que yo no quiero estar sola…”. Y si lo piensas fríamente, tiene toda la razón: si hay algo que ya de por sí te gusta poco hacer (comer) y encima te dejan solo y sin ningún aliciente para que sea algo apetecible… ¿qué tiene pinta de que va a suceder? 

Created by Yanalya – Freepik.com

Desde entonces procuramos comer juntos, o si no es posible, al menos alguno acompañarla a ella mientras para hablar de cosas juntos, mostrarle cosas que le gusten… hacer de éste un momento especial. Que por las buenas siempre tendreis más posibilidades de saliros con la vuestra, queridos padres, ya os lo digo yo… Y, por qué no, jugar. ¿Quién ha dicho que no se puede jugar en las comidas? Evidentemente, no era un niño. No se trata de destrozar la comida, me refiero a inventar juegos mientras comemos, convertir la mesa en un lugar agradable para ellos. ¿Verdad que tú disfrutas de una buena comida con una buena charla con amigos? Pues un niño NO. Porque un niño se aburre teniendo que permanecer sentado en el mismo sitio durante al menos media hora, comiendo cosas que no le gustan (o teme probar) y encima escuchando soporíferas conversaciones de mayores, que encima no entiende. Pero eso puede cambiar si empatizamos, trasladamos la charla a su nivel y hablamos de cosas que le gustan, comentamos los planes divertidos que tenemos a la vista (las próximas vacaciones, una visita al zoo o a los abuelos, la fiesta del cole, su mejor amigo…), hacemos formas divertidas con los trocitos de filete hasta que desaparecen del plato, barquitos de pan en la sopa que nos comemos… ¿y qué tal si lo hacemos en nuestro propio plato para que se sientan animados a imitar?

Comer juntos ya no sólo es buena idea por aquello de “tenerles disfraídos y acompañados”, sino porque además crecen considerablemente las opciones de que el pequeño “malcomedor” se anime a probar algún trocito de nuevos alimentos que no ha catado previamente y que encuentre en vuestros platos. 

Created by Teksomolika – Freepik.com

Hacerles partícipes en la elaboración de los platos o a la hora de poner la mesa si tienen edad para ello puede ser otro aliciente para que se encuentren más receptivos. Por pequeña que sea la tarea a realizar (acercaros los ingredientes, amasar con sus manitas, espolvorear la ensalada con trocitos de jamón…). Si aún son bebés igualmente les podemos ir enseñando cómo vamos haciendo la comida o sacando los platos para familiarizarles con ello mientras cantamos o les enumeramos los nombres de los alimentos en la mesa para que intenten repetirlos.

Otro consejo basado en mi experiencia: si les dais a probar nuevos alimentos, que no sientan que se lo estais imponiendo. Hay que actuar de manera sutil para que, en todo momento, crean que la idea de probarlo fue suya. Comentad entre vosotros lo exquisito que está ese plato nuevo, o resaltad por ejemplo el color o la forma: “fíjate, si es de mi color favorito”, “qué chulada, si parece que ha salido con forma de nube”. Si el pequeño sigue indiferente, podeis optar por ofrecérselo directamente, pero si dice que no, es preferible no insistir. Dentro de unos días podemos volver a intentarlo y quizás el resultado sea diferente… 
Básicamente, se trata de que los niños a los que les cuesta un poquito se sientan alegres e integrados en las comidas, dejen de verlas como un campo de batalla y pasen a disfrutarlas como un premio por poder compartir ese ratito junto a su familia. Y que, lejos de pensar que se les obliga a hacer algo que quieren, empiecen a sentir un deseo libre de probar nuevas cosas. En realidad, convencerles de algo que no querían hacer pero de una manera más inteligente, sana y menos beligerante para todos. 

Si os sirven estos consejos o teneis algunos de vuestra cosecha, no dejeis de compartírnoslo. Sobre todo, espero que pronto podais sentir esas comidas que ahora se os atragantan como un espacio más feliz para todos.

Niños diferentes, tallas diferentes

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Niños diferentes, hechuras diferentes. Foto: Vertbaudet

Puede parecer que la única preocupación de los padres de un niño gordito con la ropa es comprarle varias tallas por encima de su edad. Y si es delgadito, varias tallas por debajo y listo. Pero los que de verdad tenemos estos “problemillas”, sabemos que no es tan fácil. Mi hija es delgadita, vale, pero eso no quiere decir tampoco que sea canija. O, aunque sea bajita, tampoco corresponde exactamente la talla que tendría de cintura con la que tiene de largo si nos ceñimos simplemente a un tallaje estándar por edad.

Esto hace que a menudo me enfrente a pantalones del largo de su pierna que desbordan su cintura hasta con cinturón, o bien el caso contrario: pantalones que se ajustan a su cinturita como un guante pero claro, le quedan pesqueros por debajo.

¿Qué soluciones tenemos para esto?

  1. Cinturón al canto: pero no siempre resulta cómodo para niños pequeños. Más aún, si están aprendiendo a bajarse solitos los pantalones para hacerse pis…
  2. Tirantes: me volví loca para encontrar unos a mi hija y al final encontré sólo unos algo masculinos. Y es que no sé por qué pero parece que están en desuso o pasaron de moda. Pues no lo entiendo, sinceramente, porque me parecen super prácticos, se adaptan a todos los pantalones y falditas y darían mucho juego a la hora de venderlos con dibujitos y demás (por favor, reyes del DIY, tomen nota).
  3. En el caso de niñas, directamente optar por vestidos, que no dan tanta guerra a nivel de cintura, o por leggings, más ajustados. Y en ambos sexos, pantalón con cintura tipo chándal, de goma muy flexible. Claro, si solución es a veces, pero tampoco tendríamos por qué resignarnos…
  4. Comprar pantalones o faldas ajustables en la cintura. Esto sí que es un invento, y por suerte cada vez más extendido. Se trata de una goma que colocan en la parte interior de la cintura en la prenda con cinco o seis ojales para encajar un botón más o menos fuera de la goma, según el niño sea más o menos delgadito. Sirve no sólo para que puedan usarlo niños de distinta constitución, sino para alargar algo la vida de la prenda, de modo que aunque engorden un poquito puedan seguir usándola (ya si crecen es otro cantar, jeje).
  5. Buenas noticias: y no me patrocinan, pero aun así celebro que la gente de Vertbaudet se haya inventado la colección Morphologik. Se trata de que, sobre una misma talla/edad podemos elegir si preferimos delgado, estándar o fuerte, según la constitución corporal del niño. Esto implica que, además de ajustarse la cintura como sucedía con las soluciones anteriores, también acompañen las caderas y el resto de la morfología del pequeño en cuestión.
Distintos pantalones para una misma edad con Morphologik

Distintos pantalones para una misma edad con Morphologik

¿Qué os parecen estas ideas? ¿Tenéis alguna otra que no se me haya ocurrido? ¡Contadme propuestas y experiencias! 😉

¡Vacaciones! ¿Buffet para los niños?

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Sí, ya sé que muchos de los que me leéis estos días estáis de vacaciones, y a lo mejor algunos disfrutando de un merecido descanso en uno de esos hoteles de playa con buffet en el desayuno y las comidas. Normalmente, estos establecimientos turísticos suelen estar muy acostumbrados a recibir a familias con niños. Pero es normal que el cambio de hábitos y comidas nos dé un poco de respeto a los padres de niños malcomedores. “¿Comerá mi hijo mejor o peor de vacaciones que en casa?”.

Personalmente, pienso que este break alimenticio es tan positivo como el que estáis teniendo del trabajo, el cole, la guardería o las rutinas del día a día que van pesando ya de todo el año. Pero, dado que hay muchos otros tipos de vacaciones (en el pueblo con los papis o los abuelos, en la montaña, en un apartamento a vuestro aire…), veamos las ventajas y desventajas de estos típicos buffet de hoteles playeros.

Ventajas

– La variedad de comida en estos sitios es tanta, que puede suponer una buena oportunidad para dar a probar un poco de todo a nuestros pequeños y descubrir nuevos platos que le gustan y no sabíamos.

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– Precisamente el poder probar de todo un poco es una ventaja para los niños que se desaniman y aburren ante un enorme plato con sólo arroz o sólo carne…

– Para los niños mayorcitos, que ya razonan, disfrutarán de la experiencia de la comida como un juego: levantarse a cada rato a explorar y descubrir los platos más apetitosos y después degustarlos les encantará.

– Acudir a estas instalaciones suele asegurar bastantes facilidades para niños que no todos los establecimientos hosteleros tienen: tronas de bebés para todos los que necesiten, microondas para calentar biberones y potitos (en algunos casos incluso ellos proporcionan potitos o purés caseros) o platos adaptados a gustos infantiles.

– Los horarios de comidas son fijos en los hoteles con buffet. Pienso que esto es ventaja, porque nos aseguramos de que, aun estando de vacaciones y con unos horarios más flexibles, los niños comen aproximadamente a la misma hora.

– Las instalaciones de los buffet, por lo general más amplias que las de restaurantes tradicionales, garantizan un espacio entre mesas amplio para que los pequeños no sientan mucho agobio.

Desventajas

– El bullicio de los hoteles en vacaciones puede convertirse en un suplicio si el niño se pone más nervioso con tanta gente y ruido.

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– Lo mismo sucede cuando ya hablamos de complejos hoteleros más familiares, ya que entonces pueden hasta formarse largas colas a las horas de las comidas…

– Normalmente, la gran variedad de alimentos es inversamente proporcional a su calidad… no tiene por qué ser así, pero es cierto que sucede en bastantes casos.

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