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¡Vacaciones! ¿Buffet para los niños?

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Sí, ya sé que muchos de los que me leéis estos días estáis de vacaciones, y a lo mejor algunos disfrutando de un merecido descanso en uno de esos hoteles de playa con buffet en el desayuno y las comidas. Normalmente, estos establecimientos turísticos suelen estar muy acostumbrados a recibir a familias con niños. Pero es normal que el cambio de hábitos y comidas nos dé un poco de respeto a los padres de niños malcomedores. “¿Comerá mi hijo mejor o peor de vacaciones que en casa?”.

Personalmente, pienso que este break alimenticio es tan positivo como el que estáis teniendo del trabajo, el cole, la guardería o las rutinas del día a día que van pesando ya de todo el año. Pero, dado que hay muchos otros tipos de vacaciones (en el pueblo con los papis o los abuelos, en la montaña, en un apartamento a vuestro aire…), veamos las ventajas y desventajas de estos típicos buffet de hoteles playeros.

Ventajas

– La variedad de comida en estos sitios es tanta, que puede suponer una buena oportunidad para dar a probar un poco de todo a nuestros pequeños y descubrir nuevos platos que le gustan y no sabíamos.

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– Precisamente el poder probar de todo un poco es una ventaja para los niños que se desaniman y aburren ante un enorme plato con sólo arroz o sólo carne…

– Para los niños mayorcitos, que ya razonan, disfrutarán de la experiencia de la comida como un juego: levantarse a cada rato a explorar y descubrir los platos más apetitosos y después degustarlos les encantará.

– Acudir a estas instalaciones suele asegurar bastantes facilidades para niños que no todos los establecimientos hosteleros tienen: tronas de bebés para todos los que necesiten, microondas para calentar biberones y potitos (en algunos casos incluso ellos proporcionan potitos o purés caseros) o platos adaptados a gustos infantiles.

– Los horarios de comidas son fijos en los hoteles con buffet. Pienso que esto es ventaja, porque nos aseguramos de que, aun estando de vacaciones y con unos horarios más flexibles, los niños comen aproximadamente a la misma hora.

– Las instalaciones de los buffet, por lo general más amplias que las de restaurantes tradicionales, garantizan un espacio entre mesas amplio para que los pequeños no sientan mucho agobio.

Desventajas

– El bullicio de los hoteles en vacaciones puede convertirse en un suplicio si el niño se pone más nervioso con tanta gente y ruido.

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– Lo mismo sucede cuando ya hablamos de complejos hoteleros más familiares, ya que entonces pueden hasta formarse largas colas a las horas de las comidas…

– Normalmente, la gran variedad de alimentos es inversamente proporcional a su calidad… no tiene por qué ser así, pero es cierto que sucede en bastantes casos.

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Dudas sobre alimentación complementaria y autorregulada

Hoy se pasa por aquí nuestra amiga Rebeca, mamá de Lucas, no para contarnos su historia, sino una duda muy concreta. ¿Cuándo debe el bebé comenzar con la alimentación complementaria? Dejamos que ella os pida consejo directamente:

Mi peque más peque (tengo otro niño de 2 años y medio) hoy cumple 7 meses. Le llevamos a la pediatra a control de peso porque el mes pasado no había engordado nada… Y ha engordado 70 gr (en otro mes). Vamos, que del quinto al sexto mes engordó 70 gr. Hasta el sexto mes se alimentó de LM exclusiva y este último mes le empece a dar un poquito de cereales en el bibe de la guardería.

En la revisión de esta mañana la pediatra se alarmó al ver el estancamiento del peque y nos dijo que deberíamos darle puré de verduras con 100 gr de carne (al día). Ahora mismo estoy desconcertada; yo no quiero quitarle ni una sola toma de LM y tampoco me apetece darle puré, ya que nosotros apoyamos la alimentación autorregulada (ya lo hicimos así con nuestro peque mayor); pero, por otra parte, me surgen dudas… Estaré equivocada? Debería darle “otras proteínas”, como indica la pediatra?
 
 Un saludo,
 
 Una mami con dudas existenciales

Por mi parte, Rebeca, repito aquí lo que te comentaba por correo:

Antes que nada, ya sabes que soy mami y no médico, pero de lo que estoy informada a ver si puedo ayudarte. Lo que yo conozco son las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y la Asociación Española de Pediatría. Ambas coinciden en que la lactancia materna exclusiva es perfecta los primeros seis meses y, lo ideal, combinarla después con alimentación complementaria al menos hasta el año.
La leche es el primer año de vida su alimento fundamental, y así debe de seguir siendo, pero las recomendaciones dicen que desde el medio año deberían completarse con otros alimentos.
Los motivos que dan no son tanto por el tema de proteínas, como dices por el tema de la carne que comenta tu pediatra, como para dar un aporte extra de hierro. Aquí lo puedes leer en este enlace de la
Es decir, que si bien las verduras le van a ir estupendamente, la carne tampoco es imprescindible ahora, aunque no pasa nada por dársela. Mi opinión es que tampoco está de más ir introduciendo alimentos poco a poco, para ir viendo posibles alergias, porque si lo alargas demasiado es cierto que más tarde podrían aparecer intolerancias. Pero vamos, que pienso que si no te apetece carne ahora, pues en dos meses.
Lo del puré, si no te apetece dárselo triturado, dáselo en trocitos, pero el caso es que vaya teniendo una alimentación que ya desde el sexto mes complete a la lactancia materna y le aporte cosas diferentes.
Espero haberte ayudado y, sobre todo, leemos ahora los consejos que te den otras mamás.
¡Gracias!

Tips y apps de ayuda para la lactancia materna

Fuente: freeimages.com

Fuente: freeimages.com

Muchas de las mamis que llegáis hasta este blog habéis optado para vuestros pequeños por la lactancia materna. Unas, angustiadas por un difícil inicio o enganche y otras, preocupadas por una de las crisis de lactancia. Si unimos estos factores a un bajo peso del bebé y, en ocasiones, a pediatras o un entorno con poco tacto, ya tenemos el cóctel molotov para una madre angustiada.

Por eso, he decidido recopilar algunos sitios (online y offline) que os pueden ayudar. Son sitios españoles, que es lo que yo conozco un poco más. Pero si aportais o conocéis alguno más (español o de cualquier otro país), estoy abierta a incluirlo, ¡cuanta más información, mejor!

Aquí van:

Alba Lactancia Materna es una web de una asociación sin ánimo de lucro en la que encontrarás actualidad y eventos relacionados con lactancia materna, teléfono de consultas, un foro para resolver tus dudas y, si vives en Cataluña, información sobre los distintos grupos de apoyo presenciales que se reúnen de manera gratuita.

La Liga de la Leche es un site similar. También pertenece a una organización sin ánimo de lucro y te ofrecen todo tipo de información y bibliografía sobre la lactancia materna. Cuentan también con grupos de apoyo que se reúnen periódicamente (por lo general mensualmente) y esparcidos por un buen puñado de comunidades autónomas españolas.

– La Asociación Española de Pediatría cuenta también con un Comité de Lactancia Materna. Además de documentación interesante, noticias y respuestas a preguntas frecuentes, tienen una agenda bastante completa con eventos relacionados con el tema e información acerca de los diferentes bancos de leche a los que poder acudir.

Directorio de grupos de apoyo a la lactancia materna de UNICEF. Si lo que te gustaría es acudir a reuniones presenciales donde puedan ayudarte mejor y resolver tus dudas in situ con tu bebé, aquí encontrarás un listado por provincias españolas para encontrar el más cercano.

e-lactancia.org: Es el lugar estrella de referencia para mamás que dan el pecho. Se trata de un buscador donde puedes introducir un medicamento y saber al momento si es o no compatible con la lactancia materna, para que tu bebé no se vea perjudicado. Es totalmente fiable, ya que ha sido creado por la asociación de pediatras APILAM, que tiene una web a la que también podéis echar un ojo porque tiene buenos consejos de lactancia.

Además, ahora hay apps para tu móvil o tablet para que cuentes con toda la información a mano:

App de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría. En ella puedes crear tu perfil (como madre/padre, profesional o grupo de apoyo). Para mamás, que es lo que ahora nos atañe, ofrecen información sobre las diferentes etapas de la lactancia, posturas, problemas y preguntas frecuentes, recomendaciones, etc.

App APROLAM para la lactancia materna: Cuenta con una guía de información y consejos. Especialmente útil el de extracción y conservación de la leche materna.

App Amamantamiento. Para las mamás más controladoras, que quieren anotar cada detalle. Ayuda a registrar el pecho con el que terminaste la última toma, la hora a la que fue, duración, si hubo extracción de leche… Ufff mi consejo es no obsesionarse con algo así, pero ya digo que si te gusta registrar todo o bien eres un desastre que necesitas recordarlo por algo… ¡aquí la tienes! jejeje.

App Feed Baby – Baby Tracker. Está en inglés y es similar a la anterior, sólo que además de las tomas de alimentación, puedes registrar los diferentes cambios de pañales y observar el crecimiento del bebé en los percentiles de la OMS.

Mi hijo no toma leche, ¿qué hago?

Leche en diferentes envases. / Fuente:  freepik.es

Leche en diferentes envases. / Fuente: freepik.es

Si dejamos de lado a aquellos niños que, por temas de intolerancia o alergias no toman lácteos, aun así hay muchos pequeños que se resisten con la leche. Unos, acostumbrados a la teta de mami, nunca llegan a enganchar el biberón, y pasa un tiempo hasta que no se animan con el vasito. Al menos, con un buen vasito y no sólo sorbitos. Otros, simplemente nunca fueron de tomar mucha leche y pasaron directos a las papillas…

Por ejemplo, en nuestro caso fue un cúmulo de todo esto. Paula pasó directa de pecho a cuchara y ahora no quiere en un vaso nada que no sea agua. ¿Qué se puede hacer en estos casos?

Sois muchas las que me escribís angustiadas porque vuestro pequeño no llega a los famosos 500 mililitros diarios de leche. Esta es la cifra aproximada que dan los pediatras para bebés lactantes (obviamente los que toman biberón, ya que con lactancia materna es simplemente a demanda).

Dependiendo de la edad de vuestros hijos, las necesidades de lácteos irán variando, así que lamento no poder generalizar sobre el tema. Además, dependiendo de su necesidad de proteínas, será mejor un tipo u otro de leche (a partir del año, entera si apenas toma proteínas en su dieta y de crecimiento si ya excede en el consumo de este tipo de alimentos).

Os dejo este artículo de la Asociación Española de Pediatría sobre la cantidad de leche necesaria para un niño y a continuación os especifico un poco más ordenadito con cositas que os he encontrado y mis propios consejos.


Necesidades de leche por edades del niño:

Si tu pequeño es lactante y toma biberones, pero poca cantidad, a partir de los seis meses (bajo recomendación del pediatra) podrás empezar a darle papillas de cereales. Lo ideal es que, si una no funciona, vayas probando diferentes sabores y marcas… ¡ya verás cómo pronto das con sus gustos! También entonces podrás empezar a experimentar con la fruta e incluir en estas papillas de merienda un poquito de leche. Prueba con los yogures de inicio (Mi Primer Danone y Iogolino son los más conocidos). Al estar hechos con leche de continuación, no tienen el mejor sabor, pero a algunos pequeños les gustan.

Un niño comiendo un quesito. / Foto: freepik.com

Un niño comiendo un quesito. / Foto: freepik.com

Sobre los 10-12 meses, cuando empiece a tomar leche de vaca, podrás probar también con quesitos (los clásicos tipo El Caserío, o bien los redonditos de Babybel). También puedes intentar, si va tolerando los trocitos, a darle queso de sándwich (del de lonchas) en pequeños cachitos.

A partir del año, y sobre todo de los 18 meses, tu bebé ya podrá tomar prácticamente de todo. Y puedes “colarle” lácteos en un sinfín de platos. Ejemplos:

– No olvides añadir a sus purés quesitos o leche.

– También puedes hacer su tortilla (tanto francesa como española) con jamón y queso. O queso y verduritas, y ya matas dos pájaros de un tiro si no las come muy bien.

– Lo mismo en el relleno de las croquetas.

– ¡Prueba con San Jacobos! Y escalopes con queso, etc. Congelados venden muchos, pero si te animas a hacerlos tú, ¡tampoco es nada difícil!

– Cuando empiece a tomar pasta, no olvides añadirle un toque de queso y, si ves que le gusta, poner otra pizquita más la próxima vez.

– Poco a poco irá tomándo sándwiches. No te desanimes si desecha la primera vez que le dés jamón y queso. Hay muchos tipos de queso y quizás no le guste el tierno, ¡pero adore el semicurado! Si es bajo en sal, mejor que mejor, eso sí.

– Si compras salchichas o hamburguesas (sí, lo sé, no es sanísimo de la muerte, pero qué es carne blandita, ideal para los primeros dientes) mejor relleno de queso.


Y como, aun así, muchas no se quedarán tranquilas, porque con los lácteos sólidos aún no saben si su hijo llega a la cantidad mínima suficiente, os he confeccionado una lista muy práctica:

Equivalencias de lácteos y sus cantidades de leche:

1 vaso de leche ⇒  250 ml de leche (mitad de calcio necesario al día)

1 yogur ⇒ 125 ml de leche (como medio vaso de leche)

50 gr. de queso semigraso ⇒ 250 ml de leche (son dos lonchas y media aprox)

100 gr. de queso fresco ⇒ 250 ml de leche

2 quesitos ⇒ 250 ml de leche

Si quieres saber más, te dejo este completo artículo sobre cantidades de leche y sus derivados.


Seguro que ahora, papá o mamá, te has quedado mucho más tranquilo porque habrás visto que tu hijo sí come algo de todo esto. Pero ¿y si no es así y realmente odia todos (o casi todos) los lácteos? Bien, pues hay otro tipo de alimentos que pueden aportarle mucho calcio:

Verduras verdes como las espinacas, el brécol y las judías verdes.

Calamares.

Pescados como el gallo y las sardinas.

Yema de huevo.

Legumbres.

Higos secos.

¡El perejil! Añádelo a tus platos

Otra tabla de alimentos y sus cantidades de calcio.

¿A que ya sí te has quedado más tranquil@? Si no es así, entonces tienes que lo que te tiene que contar la doctora Amelia Arce al respecto 😉

Manías a algún alimento y posibles soluciones

Foto: freepik.com

Foto: freepik.com

Hablo de mi experiencia y en mi caso, cuanto más bebé, menos tuve este problema. Es decir, tengo una niña que no come mucho, pero sí ha tomado siempre pequeñas cantidades de todo. Salvo una gran aversión a la textura de la naranja y la mandarina desde el principio, nunca me topé con ninguna manía especial. Sí sé de otras madres que se las ven y desean con las frutas y las verduras, por ejemplo.

Pero cuando el bebé da el paso a niño, o al menos empieza a entender su entorno, a expresarse y a comprender que a veces tiene capacidad de elegir, es el momento en que con más fuerza aparecen las manías. Nosotros estamos en ese paso con 21 meses. E igual que aparece la manía a algunos alimentos concretos, aparecen los “amores” por otros. ¿Qué hacer en estos casos, y más si tenemos un hijo de bajo percentil?

Obviamente, necesitamos que tenga una alimentación completa y variada, pero no vamos a empezar ahora las batallas en la mesa que hemos querido evitar hasta el momento. Me parece un momento clave en la infancia del niño para sentar las bases del futuro: si cedemos y le damos todas las noches salchichas, ya siempre será así, y probablemente cada vez probará menos el pescado, las verduras…

Os cuento nuestro caso. Yo estoy encantada de que a Paula ahora le chiflen las salchichas, el pan y los plátanos, pero sería muy fácil empezar a darle sólo eso. Y sin embargo, tampoco voy a “regañarla” porque algo le guste, ¡sería contradictorio! Así que me voy a asegurar de que todas las semanas coma esos alimentos, ¡pero no todos los días! Y voy a equilibrarlo para que el día que ha merendado plátano, no cene salchicha. Una de cal y otra de arena

¿Y qué hago con los alimentos a los que tiene manía? Hay varias opciones:

  • Sustituirlos por otro/s del mismo grupo de alimentos. Sí, recordemos esa estupenda pirámide alimenticia infantil (ver imagen). Por ejemplo, si no toma leche líquida apenas, se puede sustituir por las cantidades aproximadas en queso y yogures (en lonchas, quesitos, babybel…) hasta que déis con la tecla.PIRAMIDE NIÑOS Y ADOLESCENTE
  • Volver a probar pasados unos días de diferente forma. Es decir, o bien lo cocinamos de otro modo más atractivo (a la plancha, rebozado, empanado, al horno…) o se lo ofrecemos con otro aspecto (distinto troceado, o bien batido, según sus gustos). Ejemplos: Fruta en rodajas o trocitos en vez de en papilla, pescado al horno en lugar de hervido, filetitos de pollo mejor empanados…

Y en cualquier caso, pese al rechazo y sin forzar hay que seguir intentando pasados varios días, ya que a veces nos puede sorprender que de pronto les guste algo que antes ni probaban…

¿Y tú tienes algún truqui más? ¿Cómo haces con las manías en los alimentos de tu hijo? Te leo 😉

¿Merendamos?

Hora de la merienda en el cole. / freepik.es

Hora de la merienda en el cole. / freepik.es

La merienda es un clásico de los niños que muchos (erróneamente) eliminamos de nuestra dieta de adultos. Ahora sabemos, de los machacones consejos nutricionales que tanto bombo tienen ahora en la Red de redes, que, tanto pequeños como grandes, deberíamos hacer cinco comidas al día, aunque mucho más frugales.

Más comidas pero menos cantidad, y siempre mejor una fruta que un bollo industrial, por ejemplo. O una tostada integral con tomate que una tortita con nata… Hasta aquí bien la lógica. Ahora bien, ¿qué doy de merendar a mi hija de 20 meses? Aproximadamente a partir del año y medio (hay niños que varios meses antes y otros que después, como todo) muchos bebés empiezan a cansarse de los triturados. Descubren las texturas de las comidas (mucho antes si empezaron ya con Baby Led Weaning) y disfrutan cogiéndolas, llevándoselas a la boca y experimentando ya su primer uso de los tenedores. Las papillas les aburren, en resumen.

Yogur. / freepik.com

Yogur. / freepik.com

En nuestro caso, como he explicado anteriormente, y para no privar a Paula de ningún nutriente ni caloría necesario, hemos hecho un paso gradual, que ella misma se ha marcado. Cuando empezaba a comer trocitos, pero no los suficientes para completar su dieta, le dábamos primero el puré/papilla hasta que quisiera, y a continuación un segundo plato con trocitos más tentadores.

Con la merienda, hemos pasado de la clásica papilla de frutas y yogur a algunas variaciones. Por ejemplo, un día puede tomar algo menos de papilla y después alguna fruta en trocitos y el yogur o un quesito. O bien, un día cambio y directamente le doy, en vez de papilla, alguna fruta en trocitos, un quesito y galletas. Lo ideal sería también poder variar y que algún día tomase un minisándwich de jamón de york o paté, nocilla, queso… como sus compis de la guardería. Y que bebiera leche o zumos, pero de momento sólo toma sorbos y juega. Los bocatitas aún no los tolera, pero se trata de intentar cada día con algo nuevo y, si no cuela, seguir con lo anterior y ya probaremos de nuevo más adelante… Es lo que os recomiendo también, porque puede que en unas semanas se decidan a probar algo que no pensabais y, si se lo ofrecéis libremente y sin agobios, veréis cómo funciona poco a poco.

Y vuestros peques, ¿qué meriendan? ¿Alguna sugerencia más?

Mi hijo está bajo los percentiles, ¿qué sucede?

Pequeño vaquero con ganas de crecer. Foto: freeimages.com

Pequeño vaquero con ganas de crecer. Foto: freeimages.com

Muchos de los padres preocupados por el peso de su hijo tienen a su pequeño en la parte baja de la  tabla de percentiles. Los pediatras insisten en que tan normal es un percentil 3 como un 80, siempre y cuando haya una evolución constante en el tiempo. Pero ¿y qué sucede si mi pequeño está POR DEBAJO DEL PERCENTIL 3? Cada vez me encuentro con más padres y madres que llegan a este blog a través de este tipo de consultas y por ello me veo obligada a contestarles.

Incluso los especialistas más tranquilizadores, como Carlos González, hablan de normalidad en los casos de percentil 3, pero no se pronuncian (o no quieren mojarse) al respecto en los casos que hay por debajo. ¿No está sano un niño por debajo de percentil 3? Mi opinión es que puede que sí o que no.

Habría que tener en cuenta, ¿hemos descartado todo tipo de alergias, intolerancias o problemas gastrointestinales? ¿Hay algún otro tipo de enfermedad o tratamiento que pudiera tener influencia en su peso? Y algo muy importante, que tendrá en cuenta su pediatra: ¿el pequeño ha llegado debajo de la tabla en algún bajón o momento puntual o, por el contrario, siempre estuvo en valores bajitos similares, y su progresión, aunque lenta, es ascendente?

En el caso de un bajón brusco, el especialista deberá evaluar los motivos y si hubiera algún factor externo o patología que pudiera haber influido. Si, por el contrario, el niño siempre tuvo valores de peso bajitos pero va creciendo en peso siguiendo una línea ascendente y constante, puede que esté perfectamente sano. Eso sí, en estos casos, los pediatras normalmente preferirán chequeos algo más frecuentes para vigilar que, efectivamente, su línea sigue ascendiendo correctamente y sigue una evolución normal. En esa situación nos encontramos nosotros, por ejemplo. La niña está sana, solamente que va con más frecuencia a revisiones “por si acaso”. Y, según el pequeño va creciendo, y si lo hace correctamente (y la estatura también crece en los cauces normales), cada vez se irán espaciando estas consultas. Para haceros a una idea, con año y medio Paula ya va a revisiones cada 4 meses aproximadamente. Y calculo que para abril cuando volvamos, ya no nos cite su doctora hasta después del verano, siempre y cuando todo vaya bien.

Si es vuestro caso, no debe angustiaros ni mucho menos. De hecho, los bebés en percentil 97 (donde limita la tabla por arriba), también deben acudir a consultas algo más frecuentes precisamente para vigilar el caso contrario: si exceden mucho en su peso pueden hacerse más propensos a la obesidad o diabetes. Y, posiblemente, muchos de estos bebés de percentil 97 (o incluso 100) sean también perfectamente sanos, sólo que hay que seguir su peso con mayor exhaustividad.

¿Ha estado vuestro pequeño alguna vez bajo percentiles? ¿Conocéis algún caso?