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Premiar por comer, ¿sí o no?

De nuevo un tema que me aconsejáis desde la blogosfera y que preocupa o es motivo de debate para muchos progenitores, preocupados por la alimentación de sus hijos: ¿debo premiar a mi hijo?

Aunque no es plato de gusto nunca mejor dicho) para muchos padres, algunos deciden premiar a los niños cuando comen bien para tratar de fomentar esta actitud, quizás ya cansados de tratar de buscar todo tipo de soluciones. Por suerte, son muchos menos ya los que deciden castigarlos si no comen bien. Pero, a lo que vamos, ¿es o no bueno premiar a los que comen bien?

Fuente: freepik.com

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Para empezar, esto puede ser válido a medida que el niño crece un poco y empieza a entender que una actitud tiene un tipo de consecuencias u otras. Partamos de cero e imaginemos que el niño está merendando regular tirando a mal, y entonces se nos ocurre: “¡Si te terminas esto, después te compro la peli que vimos el otro día, la que te gustó tanto!”

 

En este caso, es posible:

 A)     que el niño, motivado, decida terminarse el plato corriendo para comprarla.

B)      O bien que piense: “¿Y para qué esperar? ¡Vamos ya a por la peli! No quiero seguir comiendo”. Y se ponga de huelga hasta que le quites el plato.

En el caso B) está claro que habremos fracasado y a otra cosa, mariposa. Pero imaginemos ahora el caso A). ¡¡Se lo come todo enseguida!! Y te dan ganas de dar brincos hasta el techo porque has dado al fin con el arca perdida, con el oro de Moscú, con El Dorado. Perfecto y ¿ahora, qué? ¿Piensas darle un premio cada vez que haya que comer? ¿Buscar algo que le “motive”? Porque en ese caso, estamos comunicando de manera inconsciente al niño que la comida es algo negativo pero que hay que pasar para conseguir algo más divertido o positivo. ¡¡Nunca verá la comida como un fin, sino como un medio para llegar a algo!! Y siempre querrá que le proporciones un fin a cambio, porque los niños son muy buenos negociantes (¿alguien opina lo contrario?).

Mi opinión es que la clave está en encontrar el fin en la propia comida, no en algo externo. Y aunque a nuestro pequeño puede que nunca le entusiasme comer, quizás haciendo de ese rato algo agradable, divertido y donde comparte conversación y aprendizaje con sus padres, no le disgusta tanto.

Ya sé que es muy fácil por mi parte hablar de esto, más aún cuando mi peque aún no está en edad de “negociar”. ¿Quién me dice que de esta agua no beberé, al menos alguna vez? Solamente analizo lo que pienso y espero también vuestras opiniones. Aquí tenéis, además de algunos consejos generales, lo que piensa la Asociación Española de Pedriatría de Atención Primaria al respecto.

También os dejo la opinión del pediatra Carlos González, que conocéis muchos como autor del libro “Mi niño no me come” en una pregunta que le hicieron sobre este tema.

Y de un lado más internacional, las recomendaciones de la Sociedad Peruana de Pediatría.

Y ahora lo importante, ¿cuál es vuestra experiencia con los premios y qué opináis de esto? 😉

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Bajo percentil y Baby Led Weaning (BLW)

Muchas madres habláis del BLW y me lo recomendáis como la panacea y novedad para la introducción de nuevos alimentos. Para las que no lo conozcáis, consiste en complementar la leche (como alimento principal) sentando a la mesa al bebé con los padres y dejando que pique y guarree todo lo que quiera, para que se vaya familiarizando con los alimentos. La traducción literal sería algo así como “dejar que el bebé se destete solo” o, si lo queréis, “dejar que el bebé coma y se regule solo”.

Autor: freepik.com

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Aquí os dejo un enlace con información, ya que es interesante y no digo lo contrario, de hecho hay consejos que sigo mucho. A mí me parece muy buena idea y no la critico en absoluto, pero tengo que deciros que no es muy apto por completo para nuestro caso,  os digo por qué:

Como es un método en que van familiarizándose poco a poco, y para ello siempre manteniendo la leche como alimento principal, aquí se plantea el primer problema: los bebés que no aceptan el biberón y ya no tienen pecho deben seguir tomando lácteos. Antes del año en mi caso no me recomiendan el queso y los yogures no se los toma completos. Conclusión: las papillas de cereales no puedo quitarlas de ninguna manera. Además de un poquito de yogur y leche con la fruta.

El siguiente: si un bebé comiera sin problemas, claro que irle poniendo comida “de mayores” delante es buenísima idea. Pero si come muy mal, lo intentas de este modo y tampoco funciona, acabas usando el método propio que mejor vaya. Más que nada, porque el tiempo de adaptación puede suponer un bajón que estos niños no se pueden permitir… No sé si algunos padres con nenes de bajo percentil conseguisteis que comiera mejor con BLW, si es así contadnos. Pero como cada niño es un mundo, al final nosotros usamos nuestro particular método Paula. Otros usarán el método Jorge, el método María… que se va renovando y actualizando con el propio niño, claro está. Es decir, que aunque no hagamos BLW por completo, como os decía arriba, siempre viene  bien coger alguna de sus técnicas o ideas, porque sobre todo a estos niños algo rebeldes con las comidas puede que les guste más explorar por sí mismos.

Así que lo que hacemos es seguir con nuestras papillas y purés pero con la alegría de que, ahora, sí le vamos dando cositas de nuestra comida a probar, pequeños trocitos para que explore, y claro, eso sí, os digo, es una gozada aunque la mitad quede guarreado. ¡Que vivan los 12 meses!

¿Qué hacer cuando llega una recaída?

Fuente: freepik.com

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Ojalá tuviera respuesta para todas las preguntas, pero los que estáis ahí leyendo sabéis que no es tan fácil. Después de una racha medianamente buena, cuando llega una mala de nuevo no es fácil sobreponerse.

Lo primero es preguntarte de nuevo (o por primera vez, si no lo has hecho antes) si es posible que exista algún problema de salud. Lo vimos en el post de posibles causas para que tu peque no coma. Si ya tienes detectado el problema, es posible que debas visitar al pediatra para que ajuste el tratamiento que ya tenía.

Pero en ocasiones, como a mí me ha sucedido, no hay un aparente motivo. En esos casos, toca darle la vuelta al coco a ver qué puede estar sucediendo para que de repente venga una mala racha:

1. Ahora mismo, puede ser la llegada del verano, que hace que todos en general tengamos menos hambre y más sed.

2. A veces un catarrillo o bronquitis pasajeros pueden afectar porque los moquillos, las flemas, la tos… no son en general buenos compañeros de los mal comedores, como es lógico.

3. El aburrimiento. Quizás a veces un pequeño cambio en la comida o probar con algo distinto consigue reparar un poco estos pequeños baches.

4. Una combinación de todo. Es el caso en que creo que nos encontramos ahora mismo. Las flemillas no ayudan, el aburrimiento tras varios meses comiendo lo mismo y el verano… Si algo he aprendido en estos días, y quizás os vale como consejo, es que cuando llegan estos bajones lo mejor es reducir un poquito las raciones. Más vale poco dentro que todo fuera, ¿no creéis? Así que, si la tónica ha de ser no forzar a nuestros peques, esto debe cumplirse mucho más en estos días.

¿Y tú? ¿Has tenido alguno de estos bajones pasajeros? Cuéntanos tu experiencia y consejos…

Qué hacer si no come (consejos de madre)

Evidentemente, y como escribo en el título, no soy una experta en el tema, pero sí madre, y como tal puedo aportar algunos consejillos y esperar los vuestros para poder completarlo. ¡Seguro que siempre hay algún truquillo que podáis aportar!

Una vez vistos los consejos de pediatra para niños que no comen, me parece apropiado dar una visión de mami para acercaros un poco a la experiencia del día a día, que probablemente os resultará más familiar. Por supuesto, ni mis consejos serán válidos para todos los niños (yo sólo los he aplicado con la mía) ni son los únicos posibles. ¡ A veces hay actitudes inesperadas! Y ya de paso os enlazo en el texto del post algunos vídeos de bebés que os harán reír 😉

  •  No presionar. Es fácil decirlo y no tanto hacerlo cuando tu bebé o tu niño está al límite del peso, pero debes pensar que, aunque forzar puede funcionar en una ocasión, hartará al niño a medio-largo plazo y terminará viendo la comida como un suplicio. Además, puede provocar incluso que termine vomitando lo que ha comido, con lo que todo el esfuerzo habría sido en vano.
  • Ponte cómod@. A tu niño no le entusiasma comer, de acuerdo. Pero como tampoco vas a presionarle, lo mejor es darle cuando tengas todo el tiempo del mundo y estar dispuest@ a sacar tu lado más paciente. Coge una silla a tu lado, háblale y hazle reír, que vea tu rostro relajado y no frustrado o preocupado. Las prisas no son buenas y ellos lo percibirán, así que si te urge hacer algo, hazlo antes aunque retrases un pelín su comida, y después siéntate tranquilamente para darle la comida.
  • Destierra los enfados. Una vez más, es más fácil decirlo que hacerlo, pero sabes que debe ser así. El niño, por más que pienses que no come para fastidiarte, no lo hace por eso. Ya hemos hablado en otro post de los posibles motivos para que no coma. A lo mejor le pasa algo o, simplemente, se siente saciado o quiere jugar como éste  y tienes que esperar un ratito con el resto del plato, recalentarlo un poquito o pasar al postre. ¡O tiene sueño como esta niña! Esto no quita que en algún momento perdamos los nervios, ¡somos humanos! Quizás puedes dar el relevo a otra persona o parar un momento a tranquilizarte antes de armarte de paciencia y seguir.
  • No le compares. No olvides nunca que no puedes comparar lo que come con el vecino, porque probablemente ni tengan la misma constitución ni historial. Ni mucho menos decírselo: “Mira cómo come Diego, y tú qué mal comes”. En cambio sí puedes, sin abusar, usar la actitud de otros para motivarle: “Mira cómo come Diego, qué hambre tiene”.
  • Si devuelve, ¿sigo dándole? Pues depende. Hay niños que devuelven por una flema, por un trozo de comida o algo distinto que no han podido evitar. Si percibes que ha sido así, prueba a seguir y según su actitud y si sigue con hambre, actúa en consecuencia. Obviamente, si devolvió porque no quería más, no es buena idea seguir forzando la situación.
  • ¿Hacemos avioncitos? Muchos padres se desesperan entreteniendo a sus hijos para que terminen comiendo 5, 6 ó 10 cucharadas más. ¡Sería divertido ver un vídeo con la de monerías que se pueden llegar a hacer! a lo mejor os identificáis con este padre. Normalmente, los expertos recomiendan no hacer nada de esto, pero mi experiencia me ha llevado a un término medio: como puede ser agotador comenzar por entretener al niño desde el principio, es mucho más fácil aprovechar el primer tirón en que el niño tiene hambre sin entretenimiento (sin tele, sin juguetes, sin monerías…). Simplemente una actitud calmada, silencio o voz muy suavecita pero hablando poco y sonrisas. En mi caso esto hace que la peque se centre ese ratito en la comida, y es un rato que te ahorras de desgaste. Es probable que, una vez saciado su primer impulso de hambre, centre su atención en una mosca o cualquier cosa que se cruce en su mirada. Es el momento de darle un juguetito (¡uno sólo!) de plástico o goma, que si lo mancha se lava fácil. Normalmente, lo cogerá con sus manitas y dejará que sigas dándole de comer un ratito más mientras se entretiene. Cuando se canse y lo tire, puedes limpiarlo y dejárselo de nuevo o bien ofrecerle otro diferente. Agotados estos recursos (y no antes) pasamos a la tele y los dibujos animados. Para entonces, ya habréis llegado a algo más de la mitad de su platito, así que ya habréis cubierto el mínimo. Por tanto, no hace falta desesperarse si no termina.
  • Evitar la sobreexcitación. ¿Por qué pongo arriba lo de la voz calmada, un estímulo detrás de otro en lugar de todos a la vez, etc.? Primero, para no agotar recursos desde el primer momento. Pero sobre todo, para no crear en el niño un estado de nerviosismo o excitación que nunca va a resultar positivo. Gritarle, aunque sea jugando, le hará querer moverse y jugar, ¡todo menos quedarse sentadito en una silla esperando venir una cuchara! Lo mismo sucederá si te pones a agitar un sonajero o cualquier objeto sin cesar.
  • ¿Espectáculo en vivo?  Sucede lo mismo que en el punto anterior. Si nos ponemos a cantar o bailar delante, querrá jugar y moverse también, o salir de allí. Ponte en su lugar: ¿Te ponen delante un concierto de tu grupo favorito y te quedas sentad@ tan tranquil@ comiendo bistec o saltas de la mesa y te unes a la fiesta? Podéis hacerlo si queréis al final de la comida o como colofón para celebrar lo bien que ha comido. Mejor aún si ponemos al hermanito mayor (si tiene) a hacer un videoclip delante, recurso que usáis muchas mamis y que además hará que el grande se sienta útil y divertido.
  • Celebra sus logros. No hace falta montar un fiestón, pero cada vez que termine el plato puedes enseñárselo vacío y aplaudir diciendo: “¡Bieeeen!” para que sepa que eso te hace estar muy feliz. Por el contrario, si no termina o termina devolviendo, tampoco hay que regañarle, sino simplemente recoger sin celebraciones y ya está. ¡Habrá más suerte la próxima!

¿Por qué mi niño no (me) come? Posibles causas

Fuente: Photl.com

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A veces la frustración por un niño que come poquito o deja de comer de pronto nace precisamente de no saber por qué lo hace. Aquí os dejo unos cuantos posibles motivos que pueden encajaros. Por supuesto, si conocéis alguna otra, estoy abierta a sugerencias para el post, como siempre. Las posibles causas:

Alergias y/o intolerancias: Son varias las que pueden afectar a los más pequeños y algunas de ellas se superan con el tiempo. Las más frecuentes son la Alergia a la Proteína de la Leche de Vaca, a la que dedicamos ya un post; la intolerancia a la lactosa, que no hay que confundir con la anterior; la intolerancia al gluten o celiaquía; la intolerancia a la clara y/o la yema del huevo. Todas ellas han de ser diagnosticadas por un pediatra antes de lanzarse a eliminar alimentos de la dieta infantil.

Reflujo gástrico: Algunos bebés y niños pequeños pueden comer algo menos precisamente por las molestias que sienten cuando la comida les causa acidez y les vuelve por el mismo sitio (hablando en plata). En algunos casos se manifiesta con regurgitaciones o vómitos, pero en otros casos es más difícil de detectar porque el niño no llega a expulsar la comida, y sin embargo sigue sintiéndose muy incómodo. Tenéis algunas pistas de cómo se trata en este post.

Fuente: Photl.com

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Cambios de alimentación: Es frecuente que un cambio en la alimentación provoque un súbito descenso, que poco a poco se suele volver a recuperar. Sucede a menudo con la introducción de frutas y verduras o bien más adelante al pasar de papillas a trocitos. Por supuesto, lo mismo pasa al cambiar de lactancia materna a mixta o artificial. Es normal que de primeras no acepten nuevas texturas, nuevos sabores o distintas formas de alimentarse (pecho, tetina, cucharas…). A veces bastará con probar diferentes modos, otras se irán acostumbrando poquito a poco. En el peor de los casos, que no lo acepte en absoluto, siempre habrá algún alimento con similares propiedades que podamos ofrecerle antes de volver a intentarlo.

Cambios en la rutina: Los bebés y los niños no son ajenos a lo que sucede alrededor. Se sienten seguros en un entorno más o menos predecible (ahora toca desayuno, ahora baño, ahora jugamos…) y acusan los cambios probablemente más que los adultos. ¿Por qué? Naturalmente, porque ellos no entienden los motivos e incluso cuando dominen el lenguaje, no comprenderán todavía los razonamientos de los adultos. “Nos cambiamos de casa, ¿pero por qué, si aquí vivo bien?”. “Mamá se va a trabajar, ¿pero por qué, si estamos bien los dos en casa?”. “Mamá se va a un viaje de trabajo, pero ¿por qué tengo que dormir con los abuelos y no puedo irme también?”. Cuando nosotros estamos tristes, impactados por algo o enfermos no tenemos hambre, ¿verdad? Lo mismo les sucede a ellos.

Fuente: freepik.com

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Bebés prematuros: He hablado con algunas madres de niños prematuros y la mayoría suelen tener gran preocupación por el peso de sus pequeños. La realidad es que si un bebé nació prematuro, es de esperar que lo hizo con muy poco peso y no es coherente (aunque nunca lo es, pero en este caso menos) con otros niños nacidos a término en la misma fecha. Es decir, que no esperemos que con 3 meses use la talla 3 meses necesariamente, porque a lo mejor si hubiera nacido en la fecha inicialmente prevista tendría sólo un mes. En estos casos, se puede usar la tabla de percentil calculando una edad ficticia (con la que hubiera nacido) en lugar de la real. De este modo, podremos seguir su evolución y ver si sigue una línea de crecimiento normal.

 Manifestación de alguna molestia y/o enfermedad: Una simple salida de dientes puede provocar que durante unos días a tu bebé le apetezca comer menos. ¿A ti te apetece comer después de salir del dentista? Lo mismo sucederá si tiene alguna molestia pasajera (un resfriado, moquitos que le obstruyen…) o en el menor número de casos, pueden ser manifestación de alguna enfermedad. A veces relacionadas con la boquita, como la fisura del paladar, y en otras de molestias internas que detectará el pediatra después de descartar todas las otras posibilidades.

¿Te suena alguno de estos motivos? Comenta el post y cuéntanos tu caso.

Sus primeras legumbres (10 meses)

Puré de legumbres para bebé

Este viernes probamos con las primeras legumbres de Paula. Espero que os sirva la receta. Hemos empezado con los garbanzos, así que hicimos este cocido ligero.

Si leéis la receta de mi otro blog, Chef Principiante, veréis que hice primero un cocidito muy suave para ella y después añadí la sal y demás condimentos para los adultos.

Ingredientes para puré de legumbresPara ella aparté un poquito de todo: garbanzos, zanahoria, patata, puerro, fideos, caldo y un trocito de pollo, le añadí una cucharada de aceite de oliva y lo pasé por la batidora. El día que toque yema de huevo (toma media dos veces por semana) se la puedo añadir también, y listo. Paula casi se lo terminó todo. Yo imagino que llena mucho más que el puré de verduras, así que en realidad se metió un buen platito. ¡A ver si les gusta a vuestros peques!

Nuestro menú diario (10 meses)

Autor: freepick.com

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¡Paula ya ha cumplido los 10 meses! Seguimos pendientes de los análisis de sangre. El de orina dio cultivo negativo, así que parece que no tiene infecciones. Sigo sin pesarla esta semana, pero ayer al bañarla me llevé un alegrón, porque le vi una arruguita más en los muslos y que tenía algo más de chicha para cogerle, jeje. Ayer vomitó el desayuno en la guardería, volvió a provocárselo ella cuando ya había terminado . Esta mañana les hemos llevado a la guarde otros cereales, estos con miel, a ver si así los come más a gusto y ya de paso le engordan un poquito. Anoche se los di para cenar y comió 210 ml, aunque nunca sé la cantidad exacta porque gran parte se va al babero…

Autor: freepick.com

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Nuestra peque come bien y con apetito la primera mitad de las comidas. A partir de ahí, pierde interés y empieza a provocarse arcadas, mover la cabeza, cerrar la boca, a jugar con lo que encuentra… Procuro cuando llega este momento, tenerla distraída y pasamos un poco más o llegamos al final después de más de una hora…

Estas son las cantidades que come en un día Paula, con 10 meses:

  •  Desayuno: En la guardería no consiguen darle más de 150 ml de cereales. En fin de semana, yo logro darle un poco más, unos 180.
  • Comida: Toma un puré de verduras acompañado de carne (ternera, pollo o pavo) o pescado blanco, unos 200-250 ml. Dos veces por semana incluimos en el puré media yema de huevo duro. Y aunque no hemos empezado, a partir de los 10 meses puede tomar ya puré de legumbres y le podemos introducir el cordero sólo una vez cada quincena (al parecer es una carne muy fuerte). Toma todas las verduras salvo las de hoja verde. Y después, de postre, a veces conseguimos que tome un poquito de yogur (ahora le gusta el Iogolino mini de plátano). Si es que se puede decir que “le gusta” comer algo a una niña así, jeje.
  • Merienda: Toma una papilla de frutas natural. Puede comer ya todas, sólo me dijo la pediatra que tengamos cuidado con los frutos rojos tipo fresas porque son más alérgenos, pero ya las ha comido sin problemas. Mezclo tres frutas, le añado 60 ml de leche, dos cacitos de cereales y una galletita y lo trituro. Últimamente hay suerte y se lo come. Si termina bien y sin arcadas, le doy otro yogurcito mini (equivale a medio de los normales.
  • Cena: Le pongo 210 ml de papilla de cereales. La cena casi nunca la termina últimamente, y es un rollo porque al no querer luego biberones, apenas toma leche al día si no fuera por la que le “cuelo” sin que lo sepa en la fruta y los yogurcitos… ¿Alguien más tiene el problema de que no llega al mínimo de leche? Por si no lo sabéis, el brócoli tiene mucho calcio, así que si vuestros peques toman poca leche, metedlo bastante en sus purecitos de verduras. ¿Sabéis algún truco más para “colarle” leche o calcio?

Otra cosa, aunque no viene al caso: ¡acabo de crear nuestra página de Facebook! Así que ya os estáis pasando por allí a compartir cositas. Un abrazo y buen día.